Un tercio de los efectivos de la Armada se jubilará en diez años y tendrá que ser recolocado

Unos 250 en 2020, cerca de 300 en 2021, casi 400 en 2023, por encima de 500 en 2026 y unos 600 en 2029: son las bajas anuales que tendrá la Armada en los próximos años cuando el personal militar de la Escala de Tropa y Marinería cumpla los 45 años y, al no tener compromiso permanente, sólo temporal, tenga que abandonar las Fuerzas Armadas.

Los datos los aporta Carlos García de Paredes Ucero, teniente coronel destinado en la Jefatura de Personal del Cuartel General de la Armada, concretamente en la Subdirección de Reclutamiento e Integración.

Confidencial Digital ha consultado un artículo que este responsable del personal de la Armada escribió para el último número de la Revista General de Marina, editada por la Armada, con el título “La reinserción laboral del personal MTM [militares de tropa y marinería]: una responsabilidad compartida”.

Un tercio ‘se jubilará’

Este teniente coronel advierte que “la fecha de llegada a los 45 años se está empezando a hacer efectiva para muchos de estos militares de tropa” en la Armada. El asunto no es baladí, ya que como escribe en otro punto del artículo, “durante el decenio 2019-2029 está prevista la desvinculación forzosa de un tercio de los efectivos MTM de la Armada”.

LA Escala de Tropa y Marinería es la más baja en las Fuerzas Armadas. Incluye a los soldados (o marineros, en el Cuerpo General de la Armada), soldados o marineros de 1ª, cabos, cabos primeros y cabos mayores.

Salvo un pequeño cupo que puede pasar a ser permanente, la mayoría del personal de la Escala de Tropa y Marinería sale de las Fuerzas Armadas al cumplir la edad límite de 45 años.

Y esto, según el autor del artículo, destinado en la Jefatura de Personal, supone un problema importante, ya que la Armada, como los otros ejércitos, trata ayudar a sus militares a buscar una ocupación fuera de las Fuerzas Armadas.

No se ha evitado la desvinculación a los 45

“Debido a los sucesivos cambios legislativos, la creación de la condición de permanente y otras medidas como la reincorporación retroactiva de personal ya desvinculado, la percepción o el anhelo de gran parte del colectivo MTM no permanente era que la Administración acometería otro cambio que evitara la desvinculación forzosa de miles de militares”, escribe el teniente coronel Carlos García de Paredes Ucero.

Sin embargo, no fue así, lo que lleva a buscarles una salida a esos miles de militares que se van a tener que buscar un trabajo una vez dejen la Armada con 45 años.

Y señala que “ante la inminencia del fin de compromiso, la mayor preocupación de este personal tiene que ver con su sustento económico y suele expresar grandes dudas sobre su futuro laboral y algún tipo de queja, como la citada al principio de este artículo: «No voy a encontrar trabajo en la calle porque las Fuerzas Armadas no se han preocupado por mí». Esta afirmación, como veremos, es, cuando menos, inexacta”.

El militar también debe ser responsable

En primer lugar, destaca que “la puesta en práctica de medidas efectivas de formación profesional y orientación laboral para ellos requiere un gran esfuerzo de toda la estructura, comenzando por el Ministerio de Defensa y terminando en el propio individuo”.

Y es que, aunque admite la responsabilidad de Defensa y de la Armada, subraya que la reorientación laboral de los militares de Tropa y Marinería es una responsabilidad compartida:

— “No parece realista pretender que en 20 años de servicio de que dispone un MTM antes de cesar en la Armada no haya podido encontrar un hueco para acogerse a medidas de formación académica o profesional”.

También destaca que el propio militar afectado ha de acometer un cambio de mentalidad, para hacer un esfuerzo y situarse en la mejor disposición de aprovechar “el abanico de oportunidades” derivadas del “Plan Integral de Orientación Laboral” del Ministerio de Defensa.

Las unidades son más pequeñas

Pero también admite que la Armada tiene la necesidad de poner en marcha medidas, en algunos casos con cierta urgencia, para afrontar con garantías la salida de un tercio de sus militares de Tropa y Marinería en esta década; sobre todo, porque ciertas particulares de la Armada dificultan esta labor.

“En el caso de la Armada, es necesario considerar las peculiaridades de sus pequeñas unidades desplegables para una correcta aplicación del plan integral”, apunta el teniente coronel de la Jefatura de Personal.

Esas particularidades propias dificulta, por ejemplo, la impartición de cursos de formación para que los marineros y soldados de la Armada adquieran capacidades y títulos para trabajar en la vida civil una vez cumplan 45 años:

— “Existen varios motivos por los que este tipo de cursos tiene difícil encaje en el ámbito de la Armada. En primer lugar, las unidades de la Armada reúnen un número menor de personal que, pongamos como ejemplo, las del Ejército de Tierra. Además, la mayoría de las unidades de la Flota, excepto en los períodos de baja disponibilidad, tienen un tiempo de despliegue mayor al número permitido de faltas durante los cuatro o seis meses que dura el curso, y casi todos los puestos del barco tienen difícil reemplazo por el especial régimen de «vigilancias» de los buques.

Los que aún podrían realizarlos se encuentran con que se imparten por la tarde, fuera del horario laboral, lo cual les supone un sacrificio personal; a esto se suma el agravio de que los Ejércitos de Tierra y Aire los desarrollan en horario de mañana. Por último, deben contar con el visto bueno del jefe de la unidad. Por si todo esto no fuera poco, la responsabilidad de organizar el curso, buscar los profesores e impartir las clases recae en las unidades.

Todo ello da como resultado que el número y variedad de cursos a impartir anualmente sea muy limitado, si bien es cierto que en el último año se está llevando a cabo una planificación integral cuyo objetivo es doblar el número de estos. Como resultado final, tenemos que en 2018 un total de 122 MTM no permanentes de la Armada finalizaron algún curso de formación para el empleo”.

Habrá que adaptar las plantillas de la Armada

En conclusión, el teniente coronel García de Paredes Ucero resalta que “aunque ya se están poniendo en práctica numerosas medidas, otras no ofrecerán resultados a corto plazo, por lo cual todos los escalones involucrados deben tener una actitud «proactiva» que beneficie al personal afectado sin repercutir negativamente en la operatividad de la Fuerza y en el buen funcionamiento de las unidades de apoyo”.

Y pone el foco en un punto importante, el de la estructura de unidades pequeñas de la Armada que dificulta que algunos efectivos puedan dedicar parte de su tiempo a formación:

— “A nivel Ejércitos/Armada es necesario adaptar las plantillas orgánicas y los procedimientos de gestión para que el personal MTM mayor de 40 años pueda ocupar destinos que les permitan enfocarse en alcanzar los títulos y diplomas necesarios para el acceso al empleo público o privado. Aunque, como hemos indicado en el punto anterior, se han de desarrollar acciones en este sentido, la inminencia de la desvinculación de cientos de efectivos MTM aconseja ser proactivo”.
Fuente: elconfidencialdigital.com
Un tercio de los efectivos de la Armada se jubilará en diez años y tendrá que ser recolocado

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