Rusia vigila un buque de la Armada española y exhibe sus misiles antiaéreos frente a los F-18

La OTAN y Rusia intercambian gestos de fuerza en sus zonas fronterizas. En dos de los últimos movimientos en este sentido, España se encontraba en primera línea de la ‘amenaza’ rusa.

Los dos focos de tensión son las repúblicas bálticas (Estonia, Letonia y Lituania) y la frontera con Rusia, por un lado, y el mar Negro, por otro.

Rastreo a tres buques de la OTAN en el Mar Negro

La agencia pública de noticias de Rusia TASS informó este martes 7 de julio de que las fuerzas de la Flota del Mar Negro estaban monitorizando los movimientos de un grupo naval de la OTAN que había entrado en el mar Negro.

TASS citaba al Centro de Control de la Defensa Nacional, un organismo del Ministerio de Defensa ruso que ejerce el mando supremo de las fuerzas armadas rusas. Y este organismo citaba, expresa, a un buque de la Armada española:

— “Las fuerzas y capacidades de la Flota del Mar Negro han comenzado a rastrear las operaciones del grupo permanente de contramedidas mineras de la OTAN compuesto por la base de suministro flotante [buque de apoyo logístico] ‘Aliakmon’ de la Armada griega (el buque insignia), los dragaminas ‘Tambre’ de la Armada española y ‘Gaeta’ de la Armada italiana que ingresó al Mar Negro el 7 de julio de 2020”.

El cazaminas ‘Tambre’

El 6 de junio partió del puerto de Cartagena el cazaminas ‘Tambre’, un buque de la clase ‘Segura’ de la Armada española. Los cazaminas de esta clase tiene como misión “la detección, localización, identificación y neutralización de minas de fondo y orinque, así como el levantamiento de fondos marinos”.

El ‘Tambre’ se integró en la Agrupación Permanente de Medidas Contra Minas número 2 (SNMCMG-2, por sus siglas en inglés) de la OTAN, que partió de Salamina (Grecia) con el objetivo de garantizar la libertad de acción y de navegación marítima en el Mediterráneo y el Mar Negro, mediante la caza de minas o artefactos explosivos y la vigilancia de fondos marinos de las entradas de algunos puertos de países ribereños del Mediterráneo.

Junto al ‘Aliakmon’ griego y al ‘Gaeta’ italiano, el ‘Tambre’ atravesó hace unos días los estrechos de Dardanelos y del Bósforo y se internó en el Mar Negro. La presencia de los tres buques de la OTAN hicieron reaccionar a la Flota del Mar Negro rusa, que ya ha avisado de que vigila con atención los movimientos del ‘Tambre’, el ‘Gaeta’ y el ‘Aliakmon’.

Máximo 21 días en esas aguas

Hay que tener en cuenta que, además de Rusia, también son países ribereños del Mar Negro tres miembros de la OTAN: Turquía, Bulgaria y Rumanía. Sin embargo, la presencia de buques de otros países de la Alianza Atlántica provoca la reacción de Rusia, que vigila cada entrada en este mar.

Por ejemplo, el pasado 17 de junio también tuvo bajo un control estrecho al destructor de misiles guiados ‘USS Porter’ de la US Navy. Este buque, que por cierto tiene su base en Rota, estuvo realizando tareas similares a las de la Agrupación Permanente de Medidas Contra Minas número 2 en la que se integra el cazaminas español ‘Tambre’.

De acuerdo con el Convención de Montreux, los buques de guerra de países no ribereños del Mar Negro sólo pueden navegar por él de forma continuada durante un máximo de 21 días. Así que la Agrupación Permanente de Medidas Contra Minas número 2 tiene ese máximo para permanecer en esas aguas antes de dar la vuelta y volver al Mar de Mármara, el Mar Egeo y el Mediterráneo.

Pulso en el espacio aéreo del Báltico

Si en este flanco suroeste de Rusia la tensión con la OTAN es naval, en la frontera del Báltico los últimos movimientos han tenido lugar en el espacio aéreo, por parte de la Alianza Atlántica, y en tierra (pero apuntando al cielo) por parte de Rusia. Y, de nuevo, España aparece implicada.

Los cazas F-18 del Ala 12, con base en Zaragoza, tomaron a principios de mayo el liderazgo de la misión de la OTAN “Baltic Air Policing”, es decir, de policía aérea en el Báltico, para proteger Estonia, Letonia y Lituania (socios de la alianza) de las incursiones de aeronaves rusas.

En el primer mes de esta rotación, los pilotos españoles tuvieron que despegar varias veces de la base de Siauliai, en Lituania, por alertas ‘scramble’ ante la entrada en el espacio aéreo de estos países por parte de aviones rusos que no cumplían las normas internacionales de navegación aérea. Se mantuvo la tendencia previa a su llegada, con incidentes frecuentes entre aviones militares de Rusia y cazas de combate de la OTAN.

Ejercicio de cazas de la OTAN

A finales de este mes de junio, la OTAN llevó a cabo un ejercicio, el ‘Ramstein Alloy 20-2’, para entrenar la respuesta rápida a incidentes aéreos en el Báltico. Se llevó a cabo en el espacio aéreo de Letonia, y en él participaron cazas de combate y un avión AWACS de vigilancia.

Junto a los anfitriones letones se desplegaron aeronaves de las fuerzas aéreas de Reino Unido, Francia, Polonia, Alemania, Países Bajos, Noruega y Lituania (todos socios de la OTAN), así como de Finlandia, que no pertenece a la Alianza.

Este ejercicio sirve para mejorar la respuesta de las aeronaves ante esos incidentes, y también para comprobar las capacidades de los centros de control del espacio aéreo que existen en las tres repúblicas bálticas, Estonia, Letonia y Lituania.

ECD se puso en contacto con la Oficina de Asuntos Públicos del Comando Aéreo Aliado de la OTAN para confirmar si los F-18 españoles que están en Lituania habían participado.

Un portavoz del Comando Aéreo Aliado explica que “los cazas F-18 del Ejército del Aire español, que lideran la misión de vigilancia aérea del Báltico de la OTAN desde la base aérea de Siauliai en Lituania, no estaban programados para participar, ya que estaban en espera, listos para ejecutar cualquier vuelo de alerta”.

Los aviones de combate del Ala 12 desplazados a Lituania se quedaron esta vez, por tanto, ‘de guardia’ ante cualquier posible incidente, mientras los cazas británicos y franceses que comparten rotación de seis meses en esta misión sí acudían con otros aliados de la OTAN.

A lo largo del año hay tres ejercicios como el ‘Ramstein Alloy 20-2’, y además los aviones españoles en el tiempo que llevan en Lituania ya han realizado actividades de entrenamiento con las tropas terrestres de la OTAN en Letonia, y según explican desde el Comando Aéreo Aliado los pilotos del Ala 12 también entrenan regularmente con las fuerzas aéreas de Finlandia y Suecia.

Participara o no directamente España en ese ejercicio, el hecho es que la respuesta rusa fue encaminada a dejar claro a todas las fuerzas aéreas que se mueven en la zona del Báltico que no piensa permitir movimientos que lleguen a su espacio aéreo.

Misiles antiaéreos rusos a 200 kilómetros

El ‘Ramstein Alloy 20-2’ de la OTAN se desarrolló los días 29 y 30 de junio. Sólo un día después, el 1 de julio, el Ministerio de Defensa ruso reveló que había llevado a cabo un ejercicio de defensa antiaérea en el oblast (región) de Novgorod.

Se trata de una de las zonas más occidentales de Rusia, cuyos límites están a unos 200 kilómetros de Estonia y de Letonia.

En un punto de esa región, miembros del 6º Ejército Bandera Roja de Leningrado y del Distrito Militar Occidental de las Fuerzas Aeroespaciales de Rusia desplegaron un sistema de misiles antiaéreos S-300 PM2 Favorit.

Este sistema desarrollado por Rusia es capaz de neutralizar helicópteros, aviones de combate, aviones de vigilancia, misiles, incluso misiles balísticos intercontinentales. Se transporta en camiones de ruedas y orugas y funciona con radares y estaciones de mando. Rusia lo considera el sistema de defensa antiaérea más moderno y autónomo disponible en el mundo. China también lo está desarrollando.

Los mismos días, o al día siguiente, de que ocho países de la OTAN hicieran volar sus cazas de combate sobre Letonia, Rusia sacó su S-300 PM2 Favorit a unos 200 kilómetros de Estonia y Letonia para realizar entrenamientos consistentes en“ repeler el ataque aéreo de un enemigo condicional”.

El Ministerio de Defensa ruso describió así el ejercicio: “En el modo de entrenamiento, los soldados del regimiento de misiles antiaéreos realizaron varias batallas aéreas, durante las cuales buscaron y capturaron objetivos para escoltarlos y también lanzaron misiles electrónicos antiaéreos guiados. La situación aérea en el área de cobertura se complicó por la imitación de ataques aéreos del enemigo, operando en todo el rango de alturas y velocidades”.

“Controlar toda Letonia”

Al comunicado oficial de las autoridades rusas cabe añade un artículo publicado en Sputnik, un medio de comunicación ruso, con ambición internacional, que ha sido señalado por distintas voces como parte del aparato de propaganda y desinformación del Kremlin.

En el artículo, un analista de temas de defensa aseguraba que cada acción hostil hacia Rusia tendría respuesta: en este caso concreto, el ejercicio aéreo de la OTAN y en el Báltico fue seguido de las maniobras antiaéreas rusas.

El artículo destaca parte del comunicado del Ministerio de Defensa ruso: eso de “la situación aérea en el área de cobertura se complicó por la imitación de ataques aéreos de un enemigo condicional que operaba en todo el rango de altitudes y velocidades” estaría directamente referido a las fuerzas aéreas aliadas que participaron en el ‘Ramstein Alloy 20-2’.

Y aporta detalles de las capacidades del sistema de misiles antiaéreos que exhibió Rusia (incluso difundió una fotografía):

— “Es capaz de ‘ver’ objetos aéreos a una distancia de hasta 500 kilómetros, acompañar hasta 65 objetivos y emitir designaciones de objetivos para atacar simultáneamente 24 objetivos. El rango máximo de destrucción es de 350 kilómetros, es decir, el S-300 ruso de la región de Novgorod podría controlar el cielo prácticamente en todo el territorio de Letonia y podría destruir todos los aviones enemigos en la mayor parte del país en 7,5 segundos”.

Esta exhibición de fuerza por parte de Rusia tuvo lugar por un ejercicio en el que no participó España. Sin embargo, la advertencia que supone las maniobras antiaéreas en Novgorod se refiere a todas las fuerzas que operan en el Báltico, en esa frontera noroeste de Rusia; y durante meses, España actúa como líder de la misión de Policía Aérea en el Báltico que aeronaves rusas desafían con mucha frecuencia.
Fuente: elconfidencialdigital.com
Rusia vigila un buque de la Armada española y exhibe sus misiles antiaéreos frente a los F-18

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