Regina Llopis: «A las jóvenes de hoy no les está frenando el machismo ni la cultura, sino la economía»

Apellido valenciano, madre venezolana y padre madrileño. Regina Llopis Rivas (Cumaná, Venezuela, 1950) tiene uno de esos currículos que deja sin aire. Doctora en Matemáticas Aplicadas a la Inteligencia Artificial por la Universidad californiana de Berkeley, con formación en la Universidad de Maryland, Harvard e IESE, a caballo siempre entre EE.UU. y España, nació en una familia que desentraña con naturalidad los números. Los digieren como parte del desayuno y la merienda. Su hermana gemela, Ana María, fue hasta 2018 la presidenta de los supermercados DIA. Junto a ella, otras cuatro hermanas y sus progenitores comparten pasión y oficio por la Física, la Matemática y la Medicina. La ciencia es su ADN.

No podía ser de otra forma y el marido de Llopis Rivas, el doctor en Física Antoni Trias Bonet, también pertenece a esa estratosfera de tecnólogos. De hecho, es dueño de las patentes con las que AIA, el grupo de Aplicaciones de Informática Avanzada que preside esta directiva de 68 años, negocia con la NASA para la conexión eléctrica de sus naves cuando viajan más allá deMarte. Desde su base en San Cugat del Vallés (Barcelona), y con 75 trabajadores al cargo, la compañía española permite la conexión ininterrumpida de las misiones con Houston. No hay wifis en el espacio, para eso está AIA, se bromea antes de una charla un tanto apremiada por una agenda interminable que viaja a Ghana en su siguiente escala.

En un sector copado mayoritariamente por hombres, defiende que eso las hace mejores y más exigentes

¿Ha tocado techo?

Siempre hay algo por superar, nunca se toca techo. En este momento, habiendo formado ya a la generación de relevo, y dedicándome solo a la línea de industria eléctrica, estamos en la implantación internaciomal de los resultados de varios proyectos de investigación. Cuando los tengamos, preveo un horizonte de retirada progresiva en cuatro años. Siempre hay algo que hacer.

¿Cuáles son sus planes inmediatos?

Estamos a punto de firmar un proyecto para un contrato con la NASA que se ha visto retrasado por el reciente cierre de la administración americana. El contrato es para los próximos dos años. También estamos en cuestiones que van más allá del sector eléctrico, como el retail y big data, que ahora está tan de moda. Ese es el calendario inmediato, ejecutar el contrato y después jubilarme.

¿Lo ha tenido más difícil por ser mujer, o el género, en su caso, no ha beneficiado ni perjudicado su carrera?

Creo que en mi caso no lo he tenido más difícil. Crecí en un entorno libre, donde mi padre nos enseñó en igualdad a las cinco hermanas. En la consecución de mis estudios académicos o mi carrera profesional el género no me ha perjudicado; si acaso, en determinadas circunstancias, beneficiado, ya que cuando estás en un espacio de hombres la singularidad de ser mujer establece hipótesis «a priori» de excelencia; un hecho que te hace ser más exigente contigo misma y te pones objetivos muy elevados.

¿Hay carreras profesionales solo aptas para hombres?

No. Es como si pensásemos que hay profesiones solo aptas para flacos o para altos. Como otras características del ser humano, el género no debe presentar un obstáculo para determinar la adecuación a ser apto en el ejercicio de cualquier carrera profesional. Por supuesto, existen las limitaciones de tipo físico, pero no por ser mujer u hombre.

Pero su profesión está dominada todavía por hombres.

Depende más bien de la estructura cultural, porque hay algunos países donde los estudios de Matemáticas e Informática tienen una inscripción con mayoría femenina y en otros donde es al revés. Lo mismo sucede con el ejercicio de la profesión de matemáticos, pero son mayoritarios los países donde la mujer no llega al 50% y son minoría. Por ejemplo, [repasa sus apuntes] en Lituania las científicas e ingenieras son el 58% de la profesión; en Bulgaria, un 54%; en Letonia, el 52%. Mientras, son menos de un tercio en Luxemburgo (un 25%), Finlandia (28%), Hungría (31%), Austria (32%), y Alemania (33%). También España, como sabemos. El tema está en el freno cultural a desarrollar vocaciones STEM [el acrónimo en inglés de los términos Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas] en las niñas. El foco está en las escuelas.

¿Ha tenido usted que sortear obstáculos o comentarios peyorativos entre sus colegas debido a su género?

Nunca he estado en esa situación. Solamente me he visto afectada al realizar labor comercial y técnica en países del Medio Oriente y Asia . Por su cultura o por aspectos provenientes de sus creencias religiosas, he tenido que trabajar específicamente para ser oída y considerada en el diálogo profesional en algunas circunstancias. Se dirigen sólo a hombres; no importa que tú seas la presidenta o líder del equipo, en la reunión ves cómo hablan a tus compañeros varones para que estos te trasladen a ti sus palabras.

¿Diría que en estos momentos las mujeres lo tienen más fácil que cuando usted comenzó?

No estoy tan segura. Por una parte, sí, se han conseguido muchas posiciones y reivindicaciones en el mundo laboral y familiar, pero no es el mejor momento desde el punto de vista económico. Consideremos que se han disminuido las oportunidades laborales dentro del marco económico y nuestros jóvenes bien preparados han tenido que migrar o engrosar la estadística de desempleo. En particular, nuestras mujeres. La economía nos está frenando, pienso, y hay mucha incertidumbre entre los empresarios, hasta el punto de que justifican que no contratan a alguien por si se va a quedar embarazada.

Se está discriminando a mujeres por el hecho de serlo…

Sí, está pasando, no en mi empresa.

¿En su empresa, por el hecho de tenerle a usted al frente, se dan condiciones ventajosas a las mujeres?

Creo que las habituales, como la flexibilidad de horarios y reducción de jornada, pero sí he enfatizado en algo que aprendí en la Universidad de Maryland, que daba oportunidades a los estudiantes afroamericanos aunque no tuvieran las mejores notas. Se les abrió la puerta para que entrasen y se les aceptaba para ir cambiando las cosas, vi lo que significaba el cambio real. La «affirmative action» que, trasladada a mi empresa, supone que ante currículums y eficacia iguales en los procesos de selección entre hombres y mujeres,
en caso de empate, hacemos discriminación positiva hacia el género femenino.
Al ser una compañía tecnológica con necesidades de carreras STEM estamos muy lejos de tener un equilibrio, estamos en un 24%de mujeres y no creo que lleguemos fácilmente en los próximos años al 50% de la plantilla.

Las empresas dirigidas por mujeres son más… dígame el calificativo

Diferentes, tenemos una manera más colaborativa de gestionar y menos competitiva. Estadísticas recientes indican que se gestionan con una incidencia de mejora en las cuentas de resultado.

¿Hay suficientes mujeres al mando?

Los informes dicen lo contrario, aunque se están mejorando las cifras.

¿Se ve resentida la parcela familiar cuando una mujer triunfa?

Se puede compaginar la labor profesional con la personal, es cuestión de prioridades a corto plazo distribuidas en el largo. No creo que se vea resentida, es cuestión de tener un plan de apoyo familiar y externo bien estructurado que permita a todos los miembros de la unidad familiar llevar a cabo sus sueños en situación de equilibrio. El buen uso del tiempo es esencial y es importantísima la elección de una persona idónea que te acompañe en esta tarea de balance colectivo.

Si se descubriese que hay vida en Marte, ¿qué papel le gustaría que jugasen allí las marcianas?

Repetiría la historia. Hemos sido las que apoyan la supervivencia como en los orígenes los tiempos; las marcianas deberían explorar, experimentar y descubrir espacios de utilidad para la especie en Marte. Lo mismo que en la Tierra.

El grupo AIA, del que es CEO y presidenta Regina Llopis, tiene 75 personas empleadas. El 24% de la plantilla son mujeres«Ángeles» para el negocio tecnológico de otras mujeres
Experta en liderazgo empresarial, management de empresas tecnológicas y programas de alta dirección, Regina Llopis apoya sin descanso la actividad de las mujeres en el campo de la tecnología. Le «apasiona» tanto este tema que junto a otras 40 mujeres han creado una plataforma llamada
WA4STEAM
, que actúa como «ángel para el negocio», desde la cual estas directivas asesoran y aúpan a mujeres emprendedoras para que constituyan start ups en el campo tecnológico. Las que se lancen a la aventura empresarial encontrarán en ellas el mejor respaldo, el de la veteranía. Una experiencia que también sufre baches.

Llopis reconoce que las cuentas de resultados siempre están detrás de los flacos momentos y que, debido a ello, tuvo pensamientos –«pasaron rápido»– de rendición. En la Tierra, la inteligencia artificial se ha relevado como una herramienta fundamental incluso para la gestión eficiente del agua; más allá, en el espacio, el grupo AIA, una firma de consultoría e ingeniería de software fundada en 1988 por seis socios y cuyo capital íntegro pertenece a sus fundadores, empleados y consultores, ha conseguido la transferencia de la inteligencia artificial a campos inéditos como la energía, los bancos, el retail y el big data.
Fuente: ABC
Regina Llopis: «A las jóvenes de hoy no les está frenando el machismo ni la cultura, sino la economía»

A %d blogueros les gusta esto: