Las ventas a Venezuela desde Castilla y León se desploman un 94% con el régimen de Maduro

La crisis política y económica que azota Venezuela no sólo afecta a la vida de los habitantes del país caribeño. La estampa de supermercados con las estanterías prácticamente vacías, las dificultades para adquirir incluso productos básicos y medicinas, los cierres de empresas y despido de sus trabajadores… también repercuten a miles de kilómetros de distancia en la actividad de firmas de Castilla y León. Cierto es que este territorio sudamericano no se encuentra entre los primeros puestos con los que las sociedades de la Comunidad sellan relaciones comerciales, pero también lo es que en los últimos años, coincidiendo con el régimen de Nicolás Maduro, las exportaciones se han desplomado de forma drástica.

Las «dificultades para cobrar y enviar» que ya hace meses denunciaban quienes pasaportaban allí con muchas complicaciones y trabas crecientes sus productos no han hecho más que aumentar en un país donde el dinero escasea, ya han comenzado a vender a Emiratos Árabes Unidos parte de sus reservas de oro para recibir a cambio euros en metálico y donde se mantiene la prohibición de adquirir cualquier producto que no se considere un bien de primera necesidad. Un cocktail que impacta también en la cuenta de resultados de las empresas más allá de la República Bolivariana. En el caso de las de Castilla y León, el descenso de lo facturado a Venezuela es brutal, hasta dejar casi como residual la contabilidad. Desde 2014, el primer año completo con Maduro como presidente, las exportaciones se han desplomado más de un 94 por ciento, hasta poco más de un millón de euros facturados al territorio caribeño.

En picado desde 2016
Es el valor al que ascendieron las ventas entre enero y octubre del pasado año -últimas cifras cerradas en la base de datos de comercio exterior de las Cámaras de Comercio de España-, cuando apenas rebasaron los 1,11 millones de euro
s. Lejos quedan los más de 19 millones facturados en el mismo periodo de 2014 o los más de 20,5 por los que también se cerraron operaciones en los diez meses de 2015. Un 94 por ciento más. En esos dos años completos, las exportaciones superaron los 21,2 y 23,3 millones de euros, unas cifras imposibles de alcanzar ahora. Ni siquiera las mermadas ventas a Venezuela de 2017 admiten comparación con un 2018 marcado por una creciente y fuerte crisis política y económica. Si ya entonces los 3,5 millones vendidos desde Castilla y León al país bolivariano eran poco en comparación con tiempos no tan lejanos, esa cuantía es más del doble que la del pasado ejercicio.

Si en los primeros años desde que Maduro tomó el relevo de Hugo Chávez -en abril de 2013- las relaciones comerciales de ida al otro lado del Atlántico lograron sostenerse, en 2016 cayeron en picado. Y desde ese momento, no han encontrado el freno. El batacazo dejó entonces en menos de 9,8 millones el valor de lo exportado, cuantía, aún así, muy superior a la última disponible.

De escaso valor
No sólo se han desplomado las exportaciones, sino que cada contrato es de inferior valor. 356 se cerraron entre sociedades de Castilla y León entre enero y octubre de 2018, lo que arroja una media de poco más de 3.100 euros por cada operación, mientras que en 2014 menos envíos (unos 300) reportaron más ingresos.

Por provincias, es Salamanca la que mantiene más relaciones comerciales con Venezuela. No en vano, acaparó dos tercios de las cerradas en 2018 y, aún así, no llegó a los 800.000 euros facturados. Le siguen, aunque de lejos, Burgos y Valladolid, con menos de 300.000 entre las dos. Sumadas las tres, aglutinan el 94% de lo vendido a los venezolanos. El resto también cerraron contratos, aunque en algunos casos, como Segovia, por poco más de mil euros entre los diez primeros meses. Es más, ha habido meses durante el último año en los que la estadística de exportaciones desde Castilla y León a este territorio sudamericano se ha quedado a cero.

¿Y qué se vende? Dos de cada tres euros consumidos son maquinaria, con Salamanca como principal suministrador. Aún así, el capítulo de exportaciones contempla también productos químicos, papel y cartón, cemento, plásticos o bebidas alcohólicas. Varias son las bodegas que trabajan con Venezuela, pese a la complicada situación. Es el caso de la vallisoletana Agrícola Castellana, que desde hace seis años envía un pedido anual con destino a ventas de hostelería, tiendas especializadas y particulares de su «verdejo de calidad», señalan desde 4 Rayas. «No es un mercado típico a la hora de funcionar», reconocen. «La clave», añaden, es encontrar un agente que ya trabaje ese mercado para poder operar.

La drástica caída en las ventas deja a Burgos como la más perjudicada, pues de los más de 23,3 millones vendidos en 2015, casi 22 millones llevaban su sello. Y si los productos químicos fueron entonces lo más exportado, rozando los 13 millones, en la última estadística no han llegado a los 150.000 euros, fruto de las restricciones a las compras impuestas y a una crisis con ecos más allá de las fronteras de la República Bolivariana.
Fuente: ABC
Las ventas a Venezuela desde Castilla y León se desploman un 94% con el régimen de Maduro

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