La Orden de San Fernando ya tiene solución a la ausencia de laureados

Del guerrillero Juan Martín ‘El Empecinado’, por la guerra contra la invasión napoleónica, al legionario Juan Maderal Oleaga, muerto al proteger una retirada en la campaña de Ifni en 1958, pasando por el Regimiento de Cazadores ‘Alcántara 14’ de Caballería, por su sacrificio en el Desastre de Annual.

Son algunos de los condecorados con grandes cruces y cruces laureadas de San Fernando. Se trata de la recompensa militar más importante de España, la primera en el orden de precedencia y una de las más prestigiosas del mundo.

Con la laureada de San Fernando se reconoce el valor heroico, definido según el real decreto que regula esta distinción como “la virtud sublime que, con relevante esfuerzo de la voluntad, induce a acometer excepcionales acciones, hechos o servicios militares, bien individuales o colectivos, con inminente riesgo de la propia vida y siempre en servicio y beneficio de la Patria o de la paz y seguridad de la Comunidad Internacional”.

Confidencial Digital ha podido confirmar que la Real y Militar Orden de San Fernando, la que reúne a los laureados y propone estas condecoraciones, se ha puesto en marcha para tratar de solventar un problema grave que la aqueja: la escasez actual de laureados.

“Penuria” actual de laureados

Actualmente ostenta el cargo de presidente de la asamblea de la orden el general de Ejército Jaime Domínguez Buj, que fue Jefe del Estado Mayor del Ejército (JEME) entre 2012 y 2017.

El general Domínguez Buj pronunció el pasado mes de octubre la conferencia de inauguración del curso 2019/2020 de la Real Academia Matritense de Heráldica y Genealogía. La disertación llevó por título “Aproximación al Derecho Premial español”, y trató de las condecoraciones, medallas y distinciones militares en España.

En un punto de ese discurso, el presidente de la asamblea indicó que “la actual penuria de Caballeros o Damas Laureados o Medalla Militar imposibilita la constitución de los órganos que conforman la Orden de San Fernando”.

Desde la orden explican a ECD que actualmente sólo hay un componente de la orden que tenga la recompensa individual que da derecho a ello; en su caso, por tener en su haber una Medalla Militar Individual, una condecoración que hace años se integró en la Real y Militar Orden de San Fernando.

El presidente de la asamblea explicó en su discurso del pasado mes de octubre que “los últimos hechos premiados con Laureadas y Medallas Militares ocurrieron durante la guerra de Ifni, que finalizó en 1958, hace 61 años. Como resultado del tiempo transcurrido, el último Caballero Cruz Laureada falleció en 2007 y solo queda un Caballero Medalla Militar vivo, el entonces sargento y ahora comandante retirado Juan Moncadas Pujol, de 89 años de edad”.

Junto a los condecorados de forma individual, “también pertenecen a la Orden las Unidades, Centros y Organismos militares, cuyas Banderas y Estandartes ostenten la Corbata de la Laureada, o de la Medalla Militar, o que tengan concedidos los Guiones-Enseña de las Laureadas o Medallas Militares Colectivas, cuando carezcan de aquéllos, representadas por sus Jefes”.

Por ello, a las reuniones de la asamblea acuden sobre todo los jefes de esas unidas que recibieron en el pasado cruces o grandes cruces laureadas colectivas.

Revisión de cruces rojas

Ante esta escasez de laureados, se está planteando un cambio normativo para conseguir nuevos miembros de la Orden de San Fernando.

Fuentes oficiales de la Real y Militar Orden de San Fernando explican a ECD que “actualmente está en proceso normativo, un borrador para la posible reconsideración, con carácter restrictivo, de los expedientes de recompensas no pertenecientes a la Orden de San Fernando. A día de hoy no hay nada en firme sobre esta cuestión”.

En el discurso ya citado, el general Jaime Domínguez Buj se extendió algo más. Él mismo se planteó la pregunta que es lógico hacerse ante ese dato de que sólo queda un miembro individual de la orden, un comandante retirado de 89 años.

“¿Significa esto que la Real y Militar Orden de San Fernando está a punto de desaparecer?”, se preguntaba, y respondía seguidamente “en absoluto”. No sólo porque también participan los jefes de las unidades laureadas, sino precisamente por ese proceso normativo.

Según el presidente de la asamblea de la orden, “se está impulsando que, basándose en lo contenido en el artículo 13.6 del actual reglamento, se revisen esas cruces rojas recientes para analizar si los méritos por los que se concedieron pudieran ser susceptibles de una recompensa de la Orden; con ello, sin disminuir la exigencia, se aseguraría la existencia de nuevos miembros a título individual”.

Los hechos que merece una laureada

Ya se ha indicado antes que la laureada de San Fernando premia el “valor heroico”. El Real Decreto 899/2001, de 27 de julio, por el que se aprueba el Reglamento de la Real y Militar Orden de San Fernando, indica que para recompensar el valor heroico se pueden conceder la gran cruz laureada (para oficiales generales), la cruz laureada (para oficiales, suboficiales y tropa) y la laureada colectiva.

Un escalón por debajo -pero ya integradas en la orden- están la Medalla Militar Individual y la Medalla Militar Colectiva, que recompensa el “valor muy distinguido”.

En ambos casos, se especifica que “las acciones, hechos o servicios premiados con estas recompensas deberán ser realizados en el transcurso de conflictos armados o de operaciones militares que impliquen o puedan implicar el uso de la fuerza armada”.

Si bien a continuación se añade que “no obstante lo dispuesto en el apartado anterior y al margen de los supuestos de conflictos armados o de operaciones militares que impliquen o puedan implicar el uso de fuerza armada, si algún miembro de las Fuerzas Armadas o del Cuerpo de la Guardia Civil llevase a cabo una acción o hecho de naturaleza tan sobresaliente que se considerase merecedor de la Cruz Laureada de San Fernando o de la Medalla Militar, por su innegable equivalencia con las acciones, hechos o servicios acreditativos de un valor heroico o muy distinguido regulados en el presente Reglamento, se podrá ordenar la incoación del procedimiento para su concesión”.

Qué premia la cruz al mérito con distintivo rojo

El planteamiento de la Orden de San Fernando con esa norma que permitiría revisar otras condecoraciones parece apuntar, por las palabras del presidente de la asamblea, a las cruces rojas.

La Cruz del Mérito Militar, del Mérito Naval y del Mérito Aeronáutico (de cada uno de los tres ejércitos), con distintivo rojo, se concede “a aquellas personas que, con valor, hayan realizado acciones, hechos o servicios eficaces en el transcurso de un conflicto armado o de operaciones militares que impliquen o puedan implicar el uso de fuerza armada, y que conlleven unas dotes militares o de mando significativas”.

Así lo establece su propio reglamento, que también contempla conceder cruces del mérito con distintivo rojo “a las personas que fallezcan en acto de servicio en misiones en el exterior, como consecuencia de acciones violentas de elementos hostiles”.

Y se concreta más, al explicar que pueden ser entregadas por hechos como los siguientes:

a) Los que, acreditando valor, pongan de manifiesto, según los casos y conforme se define en el artículo anterior, dotes significadas de mando, serenidad o iniciativa frente a fuerzas hostiles o que traten de impedir el cumplimiento de la misión encomendada.

b) Los que impliquen, de acuerdo con el artículo anterior, acreditando valor, una acertada dirección o empleo de las fuerzas propias en el desarrollo de la operación armada, así como el inteligente y eficaz cumplimiento de la misión encomendada.

c) El fallecimiento en acto de servicio participando en misiones en el exterior como consecuencia de acciones violentas de elementos hostiles, tales como atentados con explosivos, minas o supuestos análogos.

Pocas laureadas concedidas

Según los datos que aportó en la conferencia el ex JEME, general de Ejército Domínguez Buj, “el número de Cruces Laureadas de San Fernando concedidas ha sido realmente reducido: durante dos siglos de continuas campañas, llenas de hechos gloriosos, se han concedido 275 Grandes Cruces (para generales) y 1.975 Cruces Individuales (desde soldado a coronel), así como 89 Cruces Laureadas Colectivas”.

En cuanto a las condecoraciones al valor muy distinguido, “en los primeros cien años, hasta que las suprimiera el ya señalado reglamento de 1920, se concedieron 12.993 cruces de San Fernando sencillas (es decir, no laureadas) y, desde ese año hasta hoy, es decir, en otros cien años, el valor muy distinguido se ha premiado con 1.550 Medallas Militares Individuales y 25 Colectivas”.

Desde su creación en 1811 por el rey Fernando VII, se han aprobado distintos reglamentos que en muchos casos han endurecido las exigencias para conceder la laureada de San Fernando, y así incrementar su prestigio.

La última concesión fue la del Regimiento Alcántara en 2012, por hechos de 1921 pero no que habían sido aún recompensados. Antes, hay que remontarse a 1966, el legionario Maderal Oleaga por la guerra de Ifni. Desde entonces, no hay habido ninguna más.

“Ante esto, surge espontánea la pregunta: ¿En las numerosas misiones de paz en las que han participado nuestras Fuerzas Armadas durante los últimos 30 años, no ha habido ningún acto de valor heroico o muy distinguido?”, se planteaba también el presidente de la asamblea de la orden.

Según Domínguez Buj, “sí ha habido actos de valor, iguales, al menos, a otros que anteriormente se premiaron con la Medalla Militar” pero se han recompensado “con cruces al Mérito Militar con distintivo rojo que, como señalamos anteriormente, premian servicios distinguidos realizados con valor, pero que no son las que premian al valor heroico o el muy distinguido”. De ahí que se plantee revisarlas para ver si alguna puede ser cumplir los requisitos de la cruz laureada de San Fernando.
Fuente: elconfidencialdigital.com
La Orden de San Fernando ya tiene solución a la ausencia de laureados

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