La Operación Atalanta investiga un incidente en aguas de Somalia en el que intervino una fragata española

Accidente marítimo, ataque de piratas, registro de las autoridades somalíes, enfrentamiento a bordo… son algunas de las teorías que han circulado en torno a un incidente ocurrido con un petrolero de bandera panameña cuando navegaba por aguas de la costa de Somalia.

El suceso atrajo la atención de los militares de la Operación Atalanta, que enviaron a la fragata española ‘Santa María’ a investigar lo que estaba ocurriendo con ese barco. El caso ha culminado en un “incidente de seguridad marítima” sobre el que se está recopilando información, según ha podido saber Confidencial Digital.

Cambio de rumbo y posible secuestro

La web de la Operación Atalanta -el despliegue militar europeo para combatir la piratería en las costas de Somalia y en esa zona entre el Océano Índico y el Mar Rojo- dio cuenta el 22 de agosto de ese incidente.

Todo comenzó el 18 de agosto. Ese día el Centro de Operaciones Conjuntas de la misión detectó movimientos sospechosos de un barco petrolero con bandera de Panamá, el ‘AEGEAN II’, que navegaba desde Shajah (Emiratos Árabes Unidos) hasta Mogadiscio, la capital de Somalia. Las sospechas saltaron cuando se comprobó que había alterado el rumbo sin motivo aparente.

El centro de operaciones envió un avión de patrulla marítima europeo para recabar información. De lo que pudieron ver desde el aire, y de lo que hablaron por radio con la tripulación del buque concluyeron que el petrolero sufría problemas técnicos, pero los tripulantes se encontraban sanos y salvos, fuera de peligro.

Dos días después, el 20 de agosto, “fuentes abiertas” informaron que un barco podría haber sido secuestrado en la misma zona en la que se encontraba el ‘AEGEAN II’. Al Centro de Operaciones Conjuntas de la Operación Atalanta llegó esa información y sus efectivos la vincularon con los movimientos sospechosos del petrolero con bandera de Panamá que ya habían monitorizado días antes.

Así que se movilizó uno de los buques militares europeos que operaba en las cercanías: la fragata española ‘Santa María’, quien de hecho ostentaba entonces y hasta hace pocos días el mando de la misión naval europea en aguas del Índico occidental.

El Equipo Operativo de Seguridad, al buque

La fragata ‘Santa María’ puso rumbo hacia la zona por la que navegaba el petrolero de bandera panameña. Al llegar junto al ‘AEGEAN II’, “confirmó la evaluación inicial de que los movimientos sospechosos reportados se debían a daños en el casco causados por el mar agitado”.

En la web de la Operación Atalanta se indica que el comandante de la fragata española contactó entonces con la autoridad portuaria de Bosaso, una ciudad costera al norte de Somalia, en la zona del golfo de Adén.

Desde Bossaso informaron que el ‘AEGEAN II’ no había sido secuestrado, sino que la policía había sido enviada a bordo del buque para inspeccionarlo mientras esperaba asistencia técnica.

“Mientras la ‘Santa María’ estaba recopilando información, el capitán reveló que se habían producido ciertos incidentes a bordo del buque”, indica a continuación la oficina de la Operación Atalanta en Rota (Cádiz). Pero no da más detalles, sólo explica que el petrolero continuó navegando con la presencia cercana de la fragata española, y que se está llevando a cabo una investigación más detallada.

En el texto no se explica, pero las imágenes que acompañan esa publicación lo dejan claro. La ‘Santa María’ no se limitó a observar desde la distancia el buque o a contactar por radio con la tripulación o con algunos puertos somalíes.

En las fotografías se ve a un equipo de al menos cinco militares españoles a bordo del petrolero. Se trataba de efectivos de los Equipos Operativos de Seguridad (EOS), equipos de la Infantería de Marina dedicados a la protección de los buques de la Armada en los que van embarcados.

Fuentes internas de la Armada conocedoras del incidente, a preguntas de Confidencial Digital, aseguran que es cierto que hubo una reacción operativa por parte de la fragata. Pero tras el suceso ya se había llegado a la conclusión de que no se trataba de un caso de piratería.

¿Piratas, policías, guardias privados…?

¿Qué había ocurrido en el buque petrolero? La propia Operación Atalanta señaló en su web que había reaccionado “a un posible secuestro de un buque en el cuerno de África”. Pero, como se ha indicado antes, no daba más detalles de lo sucedido.

Un portal especializado en la industria marítima, The Maritim Executive, publicó el 23 de agosto una noticia en la que se barajaba que podría haber sido un incidente de piratería, un choque con la policía somalí… o ambos sucesos.

En la información se citaba una consultora de seguridad, Dryad Global, según la cual el ‘AEGEAN II’ se había puesto en contacto con las autoridades de Puntlandia -estado del norte de Somalia cuasiindependiente-, que enviaron un equipo de policía marítima frente a la ciudad costera de Bereeda.

“Como la mayoría de los buques mercantes que transitan por la zona, el ‘AEGEAN II’ tenía a bordo su propio equipo armado de seguridad marítima. La presencia del equipo de seguridad y sus armas “provocó una disputa” con la policía local cuando subieron a bordo”, según Dryad Global.

The Maritim Executive citaba también a un analista experto en piratería en África Oriental, Jay Bahadur, quien aventuró “es muy posible que un equipo de abordaje de la policía somalí también esté involucrado en un acto de piratería […] Si fue realmente la policía, se parece a uno de los primeros incidentes de piratería somalí, cuando miembros de la guardia costera de Puntland secuestraron el barco que se suponía que estaban custodiando”, afirmó Bahadur a Reuters.

Atalanta investiga en Mogadiscio

ECD se puso en contacto con el cuartel general de la Operación Atalanta, en la base de Rota, para recabar más detalles sobre este incidente en aguas de Somalia en el que intervino la fragata ‘Santa María’.

Un portavoz oficial del cuartel explica que tras la intervención de la fragata española, el ‘AEGEAN II’ retomó su rumbo hacia Mogadiscio, la capital de Somalia y destino de su viaje. Sin embargo, sufrió otra avería que le obligó a volver de nuevo a Bosaso para ser reparado.

“Quedamos a la espera de que, una vez reparado en Bosaso, llegue a puerto (Mogadiscio), donde nuestros equipos recabarán más información sobre el incidente y las autoridades locales competentes tratarán de aclarar los hechos”, añade el portavoz de Atalanta.

Indica que después de más once años operando en la zona, la estructura de la Operación Atalanta cuenta con unos procedimientos y unas fuentes de información para recabar datos sobre este tipo de incidentes que suceden en aguas en torno a Somalia.

Una vez contrastadas las informaciones recopiladas en Mogadiscio, los mandos de EU NAVFOR Somalia (nombre de la Operación Atalanta) coordinarán la elaboración de un informe final con Combined Maritim Forces, la misión internacional (en la que participan Turquía, Japón, Singapur, Pakistán) que también patrulla las aguas del Índico para combatir la piratería. De hecho, un avión patrulla japonés también tuvo su papel en este suceso.

La idea es, con la información que se consiga recabar de las autoridades somalíes, de las fuentes locales y de la misión Combined Maritim Forces, elaborar un informe en el que se valore el impacto que este incidente puede tener en la seguridad marítima de la zona.

Desde el cuartel general de la Operación Atalanta indican que su papel no es tanto investigar y perseguir lo que pudo suceder en el barco, como aclarar las circunstancias del suceso para compartirlas con todos los operadores implicados en la zona, como por ejemplo son las compañías de transporte marítimo de mercancías, o las empresas pesqueras, que están registrados como interesados en esa zona por trabajar allí.

En principio, y de momento, “el incidente no se considera piratería”. Entraría en la categoría de “incidente de seguridad marítima”, a la espera de las conclusiones.

El portavoz de la Operación Atalanta consulta señala también, sobre las informaciones que apuntan a un posible choque o intercambio de disparos entre guardias privados del buque y policías somalíes, que “la incautación de armas es competencia de Somalia. Son sus aguas territoriales y sus autoridades tienen derecho a hacer registros”.

En todo caso, señalan que la responsabilidad de la Operación Atalanta acabó en el momento en que los militares españoles abandonaron el buque, pero aún así se mantiene la investigación para recabar datos que puedan servir de experiencia, como se ha dicho, a los operadores de la zona.
Fuente: elconfidencialdigital.com
La Operación Atalanta investiga un incidente en aguas de Somalia en el que intervino una fragata española

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