La doctrina estratégica iraní tras el ataque contra EE.UU.

Guillermo Pulido Pulido

En el siguiente artículo se hará una semblanza de la cultura estratégica iraní, sus principales doctrinas estratégicas y militares, y cómo hay que entender esas doctrinas y conceptos para comprender la conducta estratégica iraní en el empleo de la fuerza armada; especialmente para comprender el caso concreto del ataque contra bases aéreas iraquíes con personal norteamericano.

En los días posteriores a la muerte de Soleimani, las especulaciones sobre la respuesta iraní a la acción de EE.UU. fueron uno de los temas principales de conversación y análisis en prensa, redes sociales, gobiernos, think tanks, etc.

A nivel popular y de análisis de prensa, se detectaba una enorme confusión y ausencia total de referencias documentadas y autorizadas respecto de la cultura y mentalidad estratégica iraní, su proceso de toma de decisiones y las opciones probables que pudiera tener la cúpula iraní sobre la mesa par escoger en la respuesta.

Repasando los equívocos

En primer lugar, a medida que pasaban los días e Irán no ejecutaba ataques de represalia de ningún tipo, se llegó a conformar una corriente de opinión que afirmaba que finalmente Irán no se atrevería a hacer nada.

Por otra parte, estaba la corriente de opinión de los apocalípticos, que argumentaban que la respuesta iraní sería de tal escala, que llevaría a una espiral bélica regional a gran escala que casi podía terminar provocando una Tercera Guerra Mundial.

Otra corriente de opinión se amparaba el clásico infalible sobre la estrategia iraní: que Irán recurriría a acciones asimétricas, no convencionales y encubiertas (para hacer negación factible).

Por último, también estaban los que afirmaban que Irán amenazaría con cerrar el estrecho de Ormuz y castigaría la industria petrolera de Arabia Saudí, Kuwait, etc.

Una vez Irán ejecutó su ataque con misiles, hubo bastante sorpresa por el hecho que fuera un ataque realizado de manera abierta (no la clásica maniobra iraní encubierta, mediante proxies, etc), que fuese un ataque directo contra una base con presencia militar de EEUU (produciendo cierta cantidad de daños y pudiendo herir o matar a personal americano) y no la clásica maniobra asimétrica y con fuerzas no convencionales.

Esto produjo sorpresa incluso entre observadores con algo de bagaje en asuntos de Oriente Medio y algunos tópicos de la cultura estratégica iraní. No obstante, los que estudian de manera específica y minuciosa asuntos estratégicos iraníes, el método y medios de ataque no han sido una sorpresa en absoluto, sino que se encuadraba justo en lo esperado y en lo que se ha modelado durante años.

Cultura estratégica y doctrina

A continuación, analizaremos punto por punto los motivos por los cuales el ataque con misiles balísticos no ha sido una sorpresa, así como la explicación de la relativa tardanza (respuesta se demoró varios días) en el mismo.

La primera pista o indicio que señalaba a que iba a ver una respuesta convencional (no irregular), directa y contra objetivos militares (no contra objetivos económicos de EEUU o sus aliados regionales), estuvo en las declaraciones del presidente iraní, Rohaní, a la salida de la reunión del Consejo de Seguridad Nacional Iraní al día siguiente del ataque mortal contra Soleimani. Según las notas de prensa que circularon ese día, Rohaní dijo que la respuesta a EEUU era algo «necesario».

Pudiera parecer que la palabra simplemente se refiriera a que necesitaban hacer una respuesta contra EEUU, para no perder credibilidad. No obstante, en realidad el empleo de palabra «necesario» estaba indicando mucho más que eso.

En la cultura estratégica iraní y en sus parámetros mentales en los modos apropiados de usar la fuerza militar, la doctrina iraní hace una división clara entre las guerras y los usos de la fuerza que son de «oportunidad» y las que son de «necesidad». La distinción no es meramente nominal, sino que da bastantes pistas de los medios y métodos de fuerza que empleará Irán.

Las guerras o conflictos de oportunidad, son las que ejecuta Irán cuando, un cambio en la coyuntura estratégica e internacional, ofrece una ganancia de poder e influencia a la República Islámica. El ejemplo más prototípico es el de la Líbano y la creación de Hezbollah. Tras la invasión israelí de 1982 del Líbano, aprovechando el caos e inseguridad que generaba la guerra civil, el rechazo de la población chií a la presencia militar de Israel en Líbano, y el vacío de poder en el Sur del país tras la expulsión por Israel de las milicias palestinas de Líbano, se creaban las condición que propiciaban la creación de una nueva milicia que sería una correa de transmisión de la política exterior y de defensa en su lucha contra los israelíes, instrumentalizando a sectores de la población chií libanesa.

Otra guerra de oportunidad fue la intervención en Bosnia durante la guerra civil de la desintegración de Yugoslavia. La actividad de elementos de la Fuerza Qods y el Cuerpo de Guardias Revolucionarios de Irán (IRGC) en Bosnia, era vista por la cúpula iraní como una oportunidad para establecer áreas logísticas y de operaciones en el Sur de Europa y crear una base desde la que influir en el continente europeo (aunque finalmente tenieron menos éxito que en Líbano).

Por lo tanto, os métodos de actuación en las guerras y conflictos de oportunidad suelen ser encubiertos, empleando de fueras irregulares, milicias por delegación (proxy), grupos terroristas, así como una escasa o nula participación directa de sus fuerzas armadas, etc.

Las guerra de necesidad, en la doctrina y cultura estratégica iraní, son las que comprometen de forma directa y grave la seguridad del estado y el interés nacional, amenazas que se considereden como existenciales, etc. En estas guerras, el empleo de la fuerza llega a recurrir al uso de las personal y unidades regulares iraníes, empleando métodos más abiertos y parcialmente de guerra convencional, aunque sin llegar a hacer una guerra convencional a plena escala.

Ejemplo contemporáneo de guerra necesidad en la doctrina iraní, es la guerra en Siria. Que el régimen de Assad fuese derrocado significaba un golpe demoledor al «eje de la resistencia iraní» y a su objetivo estratégico de lograr espacio geopolítico de influencia contínuo desde Irak a Líbano. Por ese motivo, Irán comenzó a enviar nutridos contingentes de fuerza armada a Siria desde las primeras fases de la guerra. Como decíamos, aunque no usarían tácticas y procedimientos de guerra regular convencional a plena escala sí pudieron verse a personal de las IRGC y Hezbollah haciendo una guerra relativamente convencional. A Siria se envió personal no solo de los guardias revolucionarios iraníes IRGC, sino también del Ejército (Artesh) y milicias propiamente conformadas en Irán (no solo usando milicianos iraquíes o sirios).

Es decir, que los analistas que sabían distinguir entre guerras de oportunidad y guerras de necesidad, al escuchar que Rohaní decía que la respuesta a EEUU era algo «necesario», les indicaba que las acciones de represalia iraní no iban a limitarse a emplear las milicias proiraníes en Irak, atentados terroristas contra objetivos económicos o militares, ataques asimétricos, etc. Indicaba que Irán iba a emplear fuerzas regulares, métodos más directos, etc… , aunque sin llegar a una guerra convencional a plena escala.

Los análisis que decían que atacarían las milicias iraquíes como respuesta, asimetría, atentados, etc, carecían de todo fundamento y no estaban basados en conocimientos sobre la doctrina estratégica iraní.

Por otra parte, el hecho que Rohaní se reuniera con el Consejo de Seguridad Nacional (que está compuesto por Rohaní, el presidente del parlamento, el del poder judicial, múltiples autoridades militares, así como asesores y representantes del líder supremo Khamenei), indica que el sistema político está muy dividido y fraccionado, no es una dictadura personalista con un líder carismático que dirija todo como pudo hacer Jomeini (o como era la dictadura en España durante los años del general Franco). Por contra, se requieran amplios consensos y las decisiones se toman de manera que podría denominarse de colegiada. Por ese motivo, en la cultura estratégica iraní, las respuestas a las amenazas suelen demorarse en el tiempo. De hecho, que pasaran cinco días desde la muerte de Soleimani a la respuesta iraní con misiles, es un indicativo de que deliberaron y decidieron con mucha rapidez para los parámetros del régimen iraní. Esa demora no debe interpretarse jamás como falta de resolución o coraje, sino que tiene una explicación institucional y cultural.

En otro orden de cosas, dado que las guerras de necesidad no recurren al enfrentamiento convencional a gran escala, los análisis que decían que Irán contemplaba el bloqueo del estrecho de Ormuz, ataques masivos contra fuerzas norteamericanas, etc, desembocando ello en una espiral bélica que terminaría en una gran guerra regional o incluso mundial, tampoco tenían base y carecían de todo fundamento respecto lo que se conoce de la cultura estratégica y doctrina iraní.

Un muy buen estudio de la cultura estratégica y estrategia iraníes en el marco del concepto estratégico de Zona Gris: descarga

Por contra, Irán siempre tratará de evitar casi a toda costa (y mientras pueda) un gran enfrentamiento convencional a plena escala, precisamente para evitar esa espiral que escala a una gran guerra. Esa aversión a guerras convencionales a gran escala se debe al trauma de la Guerra Irán-Irak de los años 1980-1988.

Contrariamente a lo que suele creerse, Irán no es una nación de mártires fanáticos, inspirada por el ejemplo de Hussain en la Batalla de Kerbala en el año 680, o como fueron las cargas de los basij contra los campos minados de la Guerra Irán-Irak. Durante dicha guerra, el costo en sangre fue tan terrible para Irán, que incluso Jomeini terminó espantándose el horrible costo de esos martirios inútiles, y de la futilidad de su política exterior de promover la exportación la revolución islámica a toda costa. Jomeini en 1988 llegó a decir que debía «beber un cáliz envenenado» para hacer la paz con Irak y abandonar sus objetivos de revolución contra el Gran Satán (EEUU) y el Pequeño Satán (Israel).

Por otra parte, también cabe recordar que en 1987, durante la Guerra de los Petroleros, también el mismísimo Jomeini llegó a vetar el uso de misiles de crucero y antibuque contra los buques de guerra americanos que escoltaban los petroleros kuwaitíes. Los ataques con misiles se limitaron a petroleros no escoltados, estaciones de bombeo e infraestructura petrolera en Kuwait, por temor a una guerra contra EEUU que no podía ganar y destruiría Irán.

Es decir, que ni siquiera Jomeini se comportaba y pensaba como un fanático mártir que lanzaría a su país a un sacrificio kamikaze generalizado contra grandes potencias muy superiores al poder de Irán (ni siquiera contra potencias militares de inferior categoría como Irak). En la actual cultura estratégica iraní, un enfrentamiento de ese tipo, de guerra convencional a gran escala, que es lo que exigiría el bloque del estrecho de Ormuz u otras acciones de gran guerra regional, causan pavor en la cúpula iraní y sería la última opción, desesperada, y solamente para disuadir o combatir amenazas del tipo de una invasión terrestre de EE.UU.

Debo precisar que una guerra a gran escala iraní (para cerrar el estrecho o cualquier otra) requeriría el empleo fuerzas convencionales (IRGC, Artesh, etc) pero con tácticas y procedimientos de guerra asimétrica. No hay que confundir convencional y regular con simétrico; muchas veces hay guerra asimétrica empleando fuerzas convencionales y regulares

En la doctrina militar de Irán los métodos de guerra a gran escala están reservados para casos extremos como los de combatir una invasión y cambio de régimen (EE.UU.).

Los iraníes denominan a ese tipo de guerra como Doctrina Mosaico y Defensa Pasiva. La Mosaico, al ser Defensa Pasiva, indica que el uso de la fuerza armada regular no consistirá enviar grandes contingentes de fuerzas regulares al extrenajero (a Siria se enviaron contingentes no muy numerosos), sino que los planes son meramente defensivos.

Además de defensivos, no son planes para hacer una guerra de maniobras y mecanizada contra el invasor, sino dividir el territorio en piezas de mosaico que se tendrían que defender por sí solas, mediante métodos propios de guerra irregular y guerrilla (o como lo llaman los iraníes: «guerra no clásica»), aunque también con el apoyo de fuerzas regulares y métodos que los iraníes etiquetan de «guerra clásica»(convencional, con nutridas masas de maniobra, etc).

Es decir, que la doctrina que guía los principales planes de uso de la fuerza militar convencional nos indica que Irán nunca usará sus fuerzas convencionales (carros de combate, artillería, aviación de ataque, etc) para invadir u ocupar (aunque fuera parcialmente) territorios de Irak, Kuwait, Arabia Saudí, sino que tienen esas capacidades solo para defensa. Las operaciones ofensivas en el exterior se reservan a la Fuerza Qods (solo unos 5.000 efectivos) y cantidades reducidas de Artesh para ayudar a un gobierno amigo como el régimen de Assad (no para invadir un país no amigo).

Por otra parte, hay que mencionar que en los estudios sobre estrategia iraní, suele clasificarse que sus instrumentos de acción militar estratégica está compuesta por una triada de capacidades. 1) La fuerza de cohetes y misiles que, bajo el mando de las IRGC, da a Irán una notable capacidad de ataque balística, tal y como se comprobó en el ataque en Arabia Saudí en septiembre de 2019 (Abqaiq), o en el propio ataque del 8 de enero de 2020 contra bases iraquíes con personal americano. 2) Fuerzas y milicias proxies en el extranjero, grupos terroristas, etc con el que hacer guerra irregular y ataques indirectos contra los adversarios de Irán. 3) Las capacidades de guerra irregular de sus fuerzas navales (de la IRGC-N y el Artesh).

Por lo tanto, si Rohaní decía que la respuesta a la muerte de Soleimani era algo «necesario» (una guerra o enfrentamiento de necesidad), y que Irán no hará acciones de guerra convencional regional a gran escala (como el acto de cerrar el estrecho de Ormuz), se excluía de la ecuación que la represalia iraní fuera hacerse con el número 3) de la triada (guerra naval asimétrica a gran escala), que tampoco se iba a limitar una acción basada en el número 2) de la triada (milicias proxies, terrorismo, etc, aunque sin excluirlo), sino que iba a ser una respuesta basada en el número 1) (las fuerzas de misiles).

Como era una guerra de necesidad, también sabíamos que no se usarían tácticas encubiertas de negación plausible (misiles disparados en nombre de alguna milicia o sin reivindicación alguna), sino que se usarían fuerza regulares y que habría algún tipo de reconocimiento y declaración. Y como Irán trataría impedir que la situación escalase fuera de control hasta una gran guerra regional, podíamos deducir que el ataque con misiles aunque contundente, no sería algo masivo y a gran escala.

Por ese motivo, en las múltiples simulaciónes, seminarios, juegos de estrategia, disuasión y escalada, los iraníes, llegados a cierto tipo de amenaza y conflicto, se estimaba que Irán respondería con ataques de misiles contra bases aéreas americanas (objetivos mucho más lucrativos que bases navales y de fuerzas terrestres). Es por ello, que unos minutos después del ataque subí a mi twitter personal los resultados de una larga serie de seminarios y encuentros en lo que se modelaba una escalada con Irán, y que esta acabaría, entre otras cosas, con ataques aéreos contra una base aérea tal y cómo había terminado sucediendo.

El conjunto de conceptos de cultura estratégica iraní y de sus doctrinas que se han expuesto en este artículo, es lo que explica que el ataque con misiles contra bases aéreas con personal norteamericano era la opción más probable, como respuesta iraní a la gravedad de la muerte del líder de la Fuerza Qods (el general Soleimani).

Por eso, a los analistas que siguen de cerca los asuntos estratégicos iraníes, aunque sin poder adivinar por anticipado lo que iba a suceder concretamente, no es algo que les causase ningún tipo de sorpresa un ataque directo con misiles contra tropas de EE.UU., y que la respuesta se demorase varios días.
Fuente: Ejercitos.org
La doctrina estratégica iraní tras el ataque contra EE.UU.

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