Generales retirados crean un grupo para suministrar la inteligencia sanitaria sobre el coronavirus a las Fuerzas Armadas

La inteligencia sanitaria del Estado no ha llegado a las Fuerzas Armadas. Esta carencia que se manifestó en las primeras semanas de la ‘Operación Balmis’ fue suplida por la iniciativa de un grupo de generales retirados.

Los miembros de la junta directiva de la Academia de las Ciencias y las Artes Militares organizaron un grupo de profesionales militares y civiles, en activo y retirados, que se han encargado de elaborar informes en los que exponen conclusiones de sus análisis y plantean posibles escenarios para el Mando Logístico del Ejército a través de información recopilada de documentos científicos.

En la ‘Operación Balmis’ se centralizó la planificación y adquisición de material para la lucha contra la pandemia en el Mando Logístico del Ejército de Tierra. Este se hizo cargo de las compras para los Ejércitos de Tierra y Aire, la Armada, CNI, UME, Guardia Real… todos los cuerpos y unidades enmarcados en el Ministerio de Defensa.

El jefe del Mando de Apoyo Logístico del Ejército (JEMALE), el teniente general Ramón Pardo de Santayana y Gómez-Olea, explicó en la conferencia de la Academia, Implicaciones del Ejército de Tierra en la ‘Operación Balmis’, que no ha llegado ni aún llega inteligencia sanitaria a las Fuerzas Armadas.

No niega la existencia de esta, pero expone que no hay una única para todo el estado al no llegar a la institución castrense. Se han mantenido independientes la del Ministerio de Sanidad y de las Comunidades Autónomas, en palabras del teniente general, por problemas políticos y por el miedo a alarmar.

Un equipo multidisciplinar genera la inteligencia sanitaria

Al no llegar la información de inteligencia sanitaria a las Fuerzas Armadas, los militares no sabían lo que gastaban por lo que no podían hacer cálculos logísticos. A las dos semanas pudieron ver lo que pedían las unidades y comenzaron a calcular.

El JEMALE cuenta que entonces el general de la Fuente le llamó para ofrecer su ayuda en lo que pudieran necesitar. 

Confidencial Digital ha conocido que, tras el ofrecimiento, el jefe del Mando Logístico del Ejército le explicó que se encontraban faltos de información para poder prever futuras compras de material en la lucha contra la pandemia para las Fuerzas Armadas. 

En ese momento, el general de la Fuente, secretario de la Academia de las Ciencias y Artes Militares, se reunió con la junta directiva de la Academia que preside el general de ejército Domínguez Buj y organizaron un equipo de cinco profesionales, militares y civiles, en activo y retirados.

El equipo realiza labores de inteligencia sanitaria para que la logística militar prevea sus necesidades y pueda adquirir los productos que vaya a necesitar. Su labor consiste en analizar los información, no de la prensa caracterizados por su caducidad, si no de estudios de expertos para extraer inteligencia. Algunos de los ámbitos que han analizado son los tratamientos que se han probado o los efectos secundarios de la enfermedad.

Al ser expertos de distintos ámbitos, economía, geoestrategia, intendencia… cada uno aporta sus conocimientos de forma que, tras analizar documentos pareados, desde finales de abril cada uno de ellos elabora un documento con sus conclusiones.

Estos documentos son presentados al Mando Logístico y también al Mando de Personal puesto que se vio que el coronavirus afecta más a personas expuestas a determinadas condiciones por su profesión.

Los profesionales empezaron entregando informes semanales y actualmente continúan con esta labor de forma quincenal. En base a esta información de inteligencia sanitaria, el Mando de Apoyo Logístico hace sus previsiones y compra material.

“Si no sé que viene una segunda ola, no habré comprado lo necesario”

A pocas semanas del inicio de la ‘Balmis’ se filtró un estudio de la Jefatura de los Sistemas de Información, Telecomunicaciones y Asistencia Técnica que fue un “medio escándalo” por hablar de una segunda ola.

Durante la conferencia, el JEMALE, cuenta como la tercera semana de pandemia dijo que había que empezar a planear la segunda ola.

Nadie había hablado de ello hasta entonces. En la semana quinta se pusieron a planificar, pidió refuerzos al JEME para poder hacerlo.

ECD ha podido saber que el grupo de trabajo de la Academia de las Ciencias y las Artes Militares presentó cuatro escenarios para que los militare pudiesen prepararse de cara a la segunda ola.

Sugirieron que podría darse una situación como la actual, un aumento del número de muertos más esparcido en el tiempo. También se planteó fue que coincidiese con una mutación de la gripe y se incrementase el número de fallecidos exponencialmente.

La logística militar durante la ‘Balmis’

Hasta el 1 de junio, las rutas de suministros de equipos de protección, productos de desinfección y otro tipo de material sanitario recorrieron más de 250.000 kilómetros entre Madrid y las unidades finales de destino en todo el territorio nacional.

Dos meses y medio después del inicio de la Balmis, el Centro de Gestión de Apoyo Logístico continúa ejerciendo la gestión, el control y la distribución de más de 150.000 metros cúbicos de recursos sanitarios para los miembros de las Fuerzas Armadas que siguen implicados en el combate contra el SARS-CoV-2.

El vértice de la pirámide logística de la operación lo ocupó la Dirección de Adquisiciones del Mando Logístico del Ejército. El coronel Azores, jefe del Parque y Centro de Mantenimiento de Material de Intendencia indicó que el 90% de material fue comprado y el otro 10% corresponde a donaciones y producción propia. En los talleres del MALE también se fabricó material como mascarillas, EPIs o pantallas de protección.

 
Fuente: elconfidencialdigital.com
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