Familias Acorazadas

Familias Acorazadas

 
Familias Acorazadas
Clasificación y características
 
Por Francisco P. Fernández Mateos
 
Si hasta ahora prácticamente cada modelo de blindado era una excepción en sí mismo, por más que la mayoría diesen lugar a alguna variante bien de apoyo, transporte, ingenieros, etcétera, en los próximos años se va a agudizar cada vez más la tendencia hacia el diseño y fabricación de auténticas familias de vehículos blindados y acorazados en busca de la tan necesaria racionalización de costes y de la generación de economías de escala. Como ejemplo de esta tendencia podemos hacer referencia a las nuevas familias de blindados rusos y franceses, que ya hemos tratado aquí.
Con independencia del sistema de tracción que empleen, es indiscutible que los blindados futuros, al igual que los actuales y los pasados, serán diseñados constituyendo familias acorazadas ante los indudables beneficios que proporcionan y que cabe resumir en:

Abaratan los costes del desarrollo y producción, ya que las series de conjuntos (grupos motrices, trenes de rodaje, direcciones, transmisiones, etc) y piezas de repuesto en general serán más grandes y, por lo tanto, más rentables económicamente.
Reducen el precio del mantenimiento, ya que los repuestos serán más baratos al tiempo que será factible minimizar los niveles de almacenamiento.
Simplifican las tareas de mantenimiento e instrucción del personal especialista, pues todos los vehículos montarán equipos idénticos o muy similares.
Facilitan la logística al disminuir la cantidad y variedad de repuestos a suministrar a las unidades.
Racionalizan la instrucción y aprovechan al máximo los equipos de ayuda (simuladores, medios audiovisuales, manuales, etc), dado que los cursos de conductores, tiradores, operadores de radio…, podrán impartirse al mismo tiempo para los tripulantes de todos los vehículos.
Permiten, en caso necesario, el intercambio de tripulantes, muy especialmente los conductores.

Por consiguiente, lo normal será que cada Ejércitoi disponga de varias familias acorazadas, atendiendo a los siguientes criterios: Una derivada del carro principal que emplee, formada por todos aquellos vehículos que por su función específica tienen que ser de gran peso; otra derivada del Vehículo de Combate de Infantería/Caballería diseñada expresamente para unidades pesadas que, generalmente, dispondrá de tracción oruga; y una tercera familia para dotar a las unidades medias que, como norma habitual, tendrá una configuración 8×8. Por otra parte, no podemos olvidar que cada vez existen más familias acorazadas de reducido peso y tamaño que, con algunas excepciones (Wiesel, BMD, VPX…), van montadas sobre chasis de ruedas (4×4), y cuya finalidad es proporcionar cierta protección a las unidades ligeras (reconocimiento, aerotransportables, paracaidistas, etc).
En resumen y sin perder de vista que toda generalización conlleva numerosos errores, cabe afirmar que, como norma futura, los Ejércitos más potentes mantendrán cuatro familias acorazadas principales: Dos para dotar a las unidades pesadas, que normalmente utilizarán chasis de orugas, y otras dos para las medias y ligeras, que habitualmente serán de tracción 8×8 y 4×4, respectivamente. Obviamente, según las necesidades, posibilidades económi-cas y preferencias de cada país, los vehículos anticuados, conforme sean sustituidos serán empleados para cometidos secundarios o para dotar a las unidades de segunda línea, generalmente tras ser convenientemente revisados y/o actualizados, o bien serán dados de baja definitiva o mantenidos durante cierto tiempo en reserva. En consecuencia, los principales Ejércitos incluirán en sus plantillas carros y blindados pertenecientes, como mínimo, a seis o siete familias distintas.
Por supuesto, por motivos económicos y logísticos, debe tenderse a mantener un parque acorazado lo menos diverso posible, lo cual depende, en primer lugar, de una perfecta planificación a medio y largo plazo, además de contar con los aportes presupuestarios precisos para acometer tanto los programas de modernización aconsejables como para adquirir los nuevos modelos en un tiempo razonable. En caso contrario, sobre todo en los Ejércitos con un presupuesto reducido, como el español por citar un claro ejemplo, es tremendamente fácil llegar a una situación muy difícil en cuanto al mantenimiento de los vehículos se refiere que, sin duda alguna, influirá muy negativamente en la operatividad de las unidades.
El elevado precio tanto del desarrollo como de la producción de los blindados modernosii, unido a la baja posibilidad de una confrontación entre Ejércitos de cierta entidad, que ha traído consigo la disminución de los presupuestos de Defensa de la mayoría de países, está obligando a alargar la vida operativa de los carros y blindados. Por consiguiente, es imprescindible diseñar y poner en práctica diferentes programas de actualizacióniii que deben ser lo suficientemente importantes como para mantenerlos en servicio sin merma de su eficacia. Esto, sin embargo, no debe llevarnos a pensar que es posible prolongar la utilización de los blindados de forma indefinida pues, antes o después, habrá que sustituirlos. Además, indudablemente llegará un momento en que el proyecto de modernización nos exija tal cantidad de recursos que deje de ser rentable, o bien no cumpla con los requisitos mínimos aceptables. En consecuencia, cada Ejército deberá tener en cuenta sus circunstancias particulares (enemigos potenciales, cantidad y variedad de modelos, antigüedad de los mismos, estado real de los vehículos, aspectos que debe abarcar la modernización, precio del programa, etc) así como sus necesidades y prioridades, antes de tomar una decisión al respecto.
El “Jaguar” francés pertenece a la nueva familia “Scorpion” 6×6
 
 
CLASIFICACIÓN GENERAL
La gama de carros y blindadosiv es tan amplia que figuran en la misma desde vehículos muy ligeros de unas pocas toneladas, hasta los carros más pesados y sus versiones derivadas, que pasan de las 70. Además, todos ellos pueden montar una gran variedad de armas y equipos, cuya composición dependerá de las funciones que les vayan a ser encomendadas y de las posibilidades económicas de sus usuarios. Por lo tanto, hacer una clasificación que incluya a todos los que prestan servicio es una tarea bastante complicada, entre otras razones porque un mismo modelo es factible de ser empleado para cumplir misiones diferentes. En consecuencia, habrá que clasificarlos atendiendo principalmente al uso que se les vaya a dar y no a sus características generales.
A grandes rasgos, es posible diferenciar:

Carros de Combate (CC).
Vehículo de Transporte de Tropas / Transportes Acorazados de Personal (VTT) y Vehículos de Combate de Infantería/Caballería (VCI/C).
Vehículos de Reconocimiento y Combate (VRC).
Piezas Autopropulsadas de Artillería (ATP).
Lanzacohetes Múltiples (MLRS).
Versiones especiales.

Como cabe apreciar, en esta clasificación sólo he incluido los vehículos básicos que, a menudo, son diseñados expresamente y sirven como punto de partida para desarrollar una familia acorazada, cuyas versiones especiales serán más o menos numerosas según los requerimientos propios de cada Ejército, y que detallaremos más adelante.
 
Carros de combate
Si los definimos como sistemas de armas acorazados, con capacidad para moverse por terreno variado y dotados de un potente cañón que puede disparar diferentes tipos de proyectiles con gran rapidez y precisión, y en cualquier dirección, deduciremos que incluyen variantes muy diversas, siempre y cuando posean unas mínimas prestaciones en cuanto a movilidad, potencia de fuego y protección.
La tradicional clasificación de los carros en ligeros, medios y pesados ya está totalmente superada, dado que los dos últimos fueron fusionados en el que fue denominado MBT (Main Battle Tank), cuya traducción al español sería bastante absurda (carro de combate principal de batalla) por lo que me parece más apropiado hablar simplemente de carros de combate, al referirnos a los más pesados, y de carros ligeros cuando tratemos los diseñados expresamente para dotar a las unidades medias, ligeras acorazadas o de reconocimiento. Hoy por hoy, los primeros disponen en todos los casos de chasis sobre orugas, dado que su elevado peso no permite el desarrollo de modelos sobre ruedas, mientras que los ligeros emplean los dos tipos de tracción.
Tras varias décadas en franca decadencia, debida en gran parte al inadecuado empleo que se hizo de ellos en algunos conflictos, como la Guerra de Vietnam por ejemplo, los carros ligeros están cobrando en los últimos tiempos un gran valor, sobre todo para dotar a las unidades medias, ya que poseen una gran versatilidad y proporcionan una excelente potencia de fuegov contra objetivos muy variados (vehículos acorazados o no, casamatas, personal al descubierto o protegido, edificaciones, etc). Por ello, cada día aparecen nuevos ejemplares, hasta el punto de que la mayoría de familias acorazadas cuentan con alguno, si bien a menudo son denominados de las formas más variopintas (sistema de cañón acorazado, sistema de cañón móvil, cazacarros, vehículo de reconocimiento y combate, etc). La razón de esa diversidad de nombres es debida principalmente a que la denominación de carro ligero ha sido aplicada tradicionalmente a vehículos diseñados para dotar a unidades de reconocimiento; es más, a menudo son considerados los vehículos de reconocimiento más pesados. Sin embargo, en este momento existe una clara tendencia a emplearlos también como apoyo cercano a las unidades de Infanteríavi, haciendo fuego contra los objetivos mejor protegidos o más difíciles de batir con otros sistemas de armas, lo cual no es ninguna novedad ya que, en sus orígenes, los carros ligeros fueron construidos precisamente para efectuar ese tipo de misiones, es decir, de acompañamiento de infantería. En resumen, no creo que el cambio de denominación esté justificado en absoluto, sino todo lo contrario. Otra cosa distinta es que, dependiendo de la situación táctica, sea posible encomendarles cometidos muy diversos.
El mayor alcance y gran precisión alcanzada por los misiles contracarro, que también disponen de cabezas de guerra para múltiples usos, podría hacernos pensar que un cazacarros dotado de uno o varios lanzadores está perfectamente capacitado para llevar a cabo las mismas funciones que los carros ligeros. Y, efectivamente, en algunos casos es así. Pero, no debemos olvidar que estos últimos presentan las siguientes ventajas: Transportan un número muy superior de municiones que, además, son mucho más baratas que los misiles; los proyectiles de cañón, especialmente los de energía cinética o flecha, poseen más capacidad de perforación que los misilesvii, incluso si están dotados de doble carga hueca en tándem; y son más versátiles al transportar proyectiles para distintos usos. Como dato de interés, aclararemos que el mayor tamaño de los misiles con su tubo contenedor/lanzador no permite que la dotación de los cazacarros sea superior a los diez o doce ingenios, cifra cuatro o cinco veces inferior a la de los carros.
Normalmente, a partir del carro de combate básico son desarrolladas algunas versiones especiales que, por razón de su empleo, necesitan ser de un peso considerable. Como ejemplos más destacados cabe citar los carros de recuperación, los lanzapuentes y los de zapadores o ingenieros. Sin embargo, desde los años 70/80 el Ejército israelí viene utilizando con notable éxito en la lucha callejera diversos carros modernizadosviii y transformados en vehículos de combate pesados, entre los que citaremos el Achzarit derivado del T-54/55, los NagmaSho´t, Nagmachon, Nakpadon y Puma desarrollados a partir del Centurion, y el moderno Namera perteneciente a la familia Merkava. Todos ellos sobrepasan con creces las 40 e incluso 50 toneladas de peso, montan varios soportes para ametralladoras de 7,62 y/o 12,70 mm, y tienen capacidad para un total de 10/12 personas, excepto el Puma que, al tratarse de un vehículo especial para zapadores sólo transporta 8 hombres. Desde luego, al haber sido estudiados para el combate en zonas urbanas poseen una protección excepcional, basada fundamentalmente en diferentes combinaciones de planchas de coraza compuesta y añadidas, placas reactivas, rejas contra las cargas huecas, baterías de lanza-artificios, faldones laterales, etc.
Siguiendo el ejemplo israelí, otros países han realizado sus propias variantes aunque hasta la fecha no tenemos constancia de que ninguna haya sido construida en serie. Las principales son:

Rusia: En 1997 presentó el BTR-T que, con un diseño muy similar al del Achzarit, emplea también un chasis de T-55 y monta una torre armada con un cañón y un lanzagranadas automático de 30 mm, dos ametralladoras (7,62 y 12,70 mm) y un lanzador doble de misiles Konkurs (AT-5 Spandrel). Su tripulación está formada por 2+5 personas y pesa 38,5 toneladas. Posteriormente, fueron dados a conocer dos nuevos proyectos a partir del T-72, un vehículo de combate con la torre del BMP-3 (cañón/lanzador de 100, cañón automático de 30 y ametralladora de 7,62 mm), y el vehículo de apoyo de fuegos para el combate próximo BMPTix que, manejado por cinco personas, ha dado lugar a tres versiones con una gran potencia de fuego proporcionada por diferentes combinaciones de cañones de 30 mm (1 ó 2), lanzagranadas automáticos del mismo calibre, ametralladoras de 7,62 mm y un lanzador cuádruple de misiles Konkurs o Ataka.
Jordania: En colaboración con empresas de Ucrania y Sudáfrica, fueron desarrollados dos vehículos de combate derivados del carro Tariq (Centurion) denominados AB13 y AB14 Temsah (Cocodrilo), respectivamente. El primero dispone de capacidad para 3+7 personas e incorpora una torre tipo 99 armada con un cañón y un lanzagranadas de 30, y una ametralladora de 7,62 mm. Por su parte, el Temsahx transporta un total de 2+10 personas y ha sido estudiado en tres variantes diferenciadas en el motor (la primera de 750 y las otras dos de 900 cv) y en la torre. Así, mientras que el modelo original recibió la del BMP-3, en los siguientes se instalaron la Kliver (cañón de 30, ametralladora de 7,62 mm y lanzador cuádruple de misiles Kornet) y la SWARM británica (cañón de 20, ametralladora de 7,62 mm y lanzador cuádruple de misiles sudafricanos Ingwe).
Ucrania: En 2001 fue presentado un prototipo denominado BTMP-84 derivado del T-80UD que, a diferencia de todos los vehículos descritos anteriormente, mantiene la torre original con el cañón de 125 mm. Para alojar el grupo de infantería de cinco personas el casco tuvo que ser alargado, instalándose el compartimento de personal inmediatamente detrás de la torre. Para acceder a él, existe un pasillo situado en el costado izquierdo del motor, solución similar a la adoptada en el Achzarit. De configuración similar es la versión derivada del T-72 o BMT-72, que se diferencia en que carece de pasillo de acceso al compartimento de personal, por lo que el grupo de infantería debe atravesar la cámara del motor por el techo, subiendo por la parte trasera.

El T-14 Armata, la nueva generación de carros rusos que no acaba de despegar, entre otras razones por su elevado precio que hace más lógico modernizar los carros en servicio.
 
 
Transportes Acorazados de Personal y Vehículos de Combate de Infantería/Caballería
Los primeros, también conocidos con otras muchas denominaciones como Vehículos de Transporte de Tropas (VTT) son, como su propio nombre indica, blindados diseñados para proporcionar cierta protección acorazada a los pelotones o escuadras de fusileros. Aunque ya en la PGM se vio su necesidad, lo cierto es que no se construyeron en cantidades significativas hasta la SGM, en la que destacaron especialmente los semi-orugas alemanes y norteamericanos. Sin embargo, fue en los años 50/60 cuando alcanzaron la mayoría de edad con la aparición de una gran variedad de ejemplares, entre los que destaca con luz propia el M-113 norteamericano que, desde 1964, es empleado en numerosísimas variantes por más de 50 países de todo mundo, algunas de las cuales todavía son construidas.
Si bien este tipo de blindados supusieron un gran paso adelante para las unidades, muy pronto quedó de manifiesto que, dada su escasa protección y potencia de fuego (generalmente sólo disponen de soportes para ametralladoras), sus funciones se veían reducidas a hacer de taxis de batalla, es decir, transportar a los fusileros hasta una zona protegida donde tenían que desembarcar para combatir a pie. Esto dio lugar al nacimiento de los Vehículos de Combate de Infantería/Caballería (VCI/C) que, aparte de cumplir las funciones de los VTT, permiten a los fusileros combatir embarcados, de manera que sólo echan pie a tierra en determinadas circunstancias. En resumen, sólo se diferencian de aquéllos en disponer de mayor protección y potencia de fuego, para lo cual montan una torre con distintas combinaciones de armas y, a veces, rótulas y mirillas o ventanas para hacer fuego desde el interior con fusiles y ametralladoras ligerasxi.
Hoy en día, las principales familias acorazadas cuentan tanto con VCI/C como VTTxii, los primeros para dotar a las unidades pesadas y los segundos para las medias e, incluso, ligeras. De hecho, el auge experimentado por las misiones de paz está favoreciendo la aparición de diversos transportes acorazados ligeros o blindados multiuso, principalmente de ruedas y de tracción 4×4, cuyo precio de adquisición y mantenimiento es muy inferior al de los blindados más pesados, que son reservados para cumplir funciones de combate en las que son exigibles mayores prestaciones.
Además, muchos de estos modelos han sido desarrollados poniendo especial atención en la protección antiminas y contra explosivos improvisados (IED) o Proyectiles Formados por Explosión (EFP), recibiendo a menudo el nombre genérico de MRAP, derivado del correspondiente programa norteamericano (Mine Resistant Ambush Protected – Resistente a las Minas y Protegido contra las Emboscadas) que incluyó modelos de varias categorías de tracción 4×4 y 6×6, de los que se han encargado varios miles de ejemplares para las operaciones de Irak y Afganistán.
La inmensa mayoría de familias acorazadas son desarrolladas, a petición de los diferentes Ejércitos, tomando como punto de partida los VTT o VCI/C ya que, por una parte, constituyen la base de las unidades mecanizadas por lo que son los blindados construidos en mayor cantidad, al tiempo que su gran espacio interior admiten ser acondicionados sin demasiados problemas para instalar los sistemas de armas y equipos requeridos por las diferentes versiones especiales. De hecho, casi siempre designamos las familias acorazadas con el nombre de su VTT o VCI/C. Así, hablamos de las familias del M-113, BMR-600, Warrior, Bradley, BMP-3, Fuchs, Piraña, Boxer, AMV, Freccia, FV 432, Pandur, Urutu, Pizarro, etc.
Prototipo “AMV 35” desarrollado por Patria para el programa LAND 400 australiano.
 
Vehículos de Reconocimiento y Combate
En esta categoría cabe diferenciar dos tipos básicos de blindados destinados a efectuar misiones de reconocimiento sigiloso y en fuerza, respectivamente. Por razones obvias, los primeros suelen ser de pequeño tamaño y tracción 4×4, disponiendo únicamente de algunas armas de autodefensa (ametralladoras o lanzagranadas automáticos) ya que su empleo normal no contempla el combate, mientras que los segundos son de muy distintas configuraciones, según las preferencias de cada Ejército. Así encontramos versiones sobre orugas o ruedas (6×6 y 8×8), y con combinaciones de ametralladoras, lanzagranadas automáticos y cañones de 20 a 40 mm e, incluso, con morteros o cañones de hasta 90 mm. Todo ello sin contar los carros ligeros que, como dijimos, son considerados VRC pesados.
Con independencia de sus características generales, todos los blindados de reconocimiento comparten la necesidad de ver lo más lejos posible y en las situaciones más dispares (de día o de noche y con buenas o malas condiciones meteorológicas), lo que implica que incorporen modernos equipos de visión, sobre todo cámaras térmicas, y siempre que sea posible sistemas de gestión del campo de batalla con navegador y transmisiones digitales. Precisamente, para aumentar la capacidad de detección y localización de objetivos a gran distancia, están apareciendo VRC dotados de un conjunto multisensor con un número variable de elementos (radar, cámaras de TV y térmicas, visores de largo alcance, telémetros y/o designador láser…) normalmente instalado en un mástil plegable, que permite observar a cubierto tras un obstáculo del terreno. Aunque algunos de estos vehículos no han pasado de la fase de prototipo, a título de ejemplo citaremos el TRACER/FSCS anglo-norteamericano, Wiesel 2 Argus alemán, Pandur austriaco, M-113 belga, Warrior británico, Coyote canadiense, BVP-2/LOS y Snezka checos, Alligator eslovaco, VERT español, VBL francés, Fennek germano-holandés, M-1114 y RST-V norteamericanos, Tur polaco, PRP-4 y BRM-3K rusos, Eagle III suizo, Akrep y Cobra turcos, etc.
Blindado de reconocimiento Fennek alemán en Afganistán. Foto – Ministerio de Defensa de Alemania
 
Piezas Autopropulsadas de Artillería
Son aquellas que van montadas sobre un chasis acorazado, en el que también existe alojamiento para los artilleros que las manejan y la dotación de municiones. En líneas generales, es posible diferenciar dos tipos básicos: Las que disponen de una torre de gran tamaño que proporciona protección a los tripulantes, entre las que están incluidas la mayor parte de las utilizadas actualmente; y las que van acopladas directamente sobre el casco, sin protección algunaxiii. En los últimos años están introduciéndose nuevas piezas instaladas sobre chasis de camión, especialmente útiles para prestar servicio en las unidades ligeras, situadas a mitad de camino entre las remolcadas y las autopropulsadas pero que, dadas sus características, no creo que deban ser incluidas entre las segundas por lo que no las trataremos aquí.
Como en el resto de blindados, no existe una regla fija en cuanto al diseño de las piezas ATP, ya que hay versiones para todos los gustos. Así, si repasamos el panorama internacional, entre otras, podemos encontrar:

Desarrolladas expresamente para este cometido: PzH 2000 alemana, AS90 británica, PLZ 45 china, Rascal israelí, M-107/8/9/10 y Crusaderxiv norteamericanas, 2S1, 2S5, y 2S7 rusas, y K9 Thunder surcoreana, parte de las cuales han dado lugar a vehículos derivados, sobre todo de municionamiento y de recuperación.
Sobre chasis de ruedas: LW-SP 155 8×8 anglo-norteamericana (proyecto), Dana 8×8 checoeslovaca, Zuzana 8×8 eslovaca (variante de la anterior pero de 155 mm), y G-6 6×6 sudafricana. Irak también construyó dos prototipos (Majnoon de 155 y Al Fao de 203 mm)xv que fueron capturados durante la Primera Guerra del Golfo.
Pertenecientes a una familia acorazada: Tipos 54-1/85/89 chinas, AMX-F3, AMX Mod. 61 y 155 GCT francesas, Slammer israelí, Palmaria italiana, y 2S3, 2S4 y 2S19 rusas.
Ejemplares mixtos, con elementos de distinta procedencia: VCA 155 argentina (chasis TAM alargado y torre Palmaria), Catapult india (chasis Vijayanta y cañón ruso de 130 mm), Donar hispano-alemana (torre AGM derivada de la del PzH 2000 y chasis de VCI Pizarro alargado, aunque también se construyó una variante con un chasis M548 norteamericano) y varios proyectos con casco de T-72 y torres del AS90, Zuzana, 155 GCT y G6.

 
Lanzacohetes Múltiples
Desde sus orígenes han sido instalados mayoritariamente sobre camiones, aunque en ocasiones también fueron acoplados sobre chasis blindados e, incluso, sobre torres de carros. Esta situación persiste en la actualidadxvi, a pesar del éxito cosechado por el M270 MLRS norteamericano, cuyas prestaciones lo convierten, para muchos expertos, en el mejor lanzacohetes múltiple en servicio. De hecho, desde que comenzó su fabricación en 1983, fue adoptado por 15 Ejércitos de todo el mundo, siendo construido asimismo por un consorcio europeo formado por empresas de Alemania, Francia, Italia y el Reino Unido. Entre sus características más destacadas citaremos que está totalmente automatizado, al tiempo que emplea cohetes de 227 mm con una gran variedad de cabezas de guerra (rompedoras, con submuniciones, dispersadoras de minas AT-2, etc) de hasta 45.000 metros de alcance, encontrándose en fase de pruebas una munición guiada que podrá ser lanzada a 70 km del objetivo. Además, los dos contenedores con seis alvéolos son sustituibles por otros dos simples para misiles tácticos ATACMS, en cuyo caso el alcance aumenta hasta los 165, 300 ó 500 km, según el ingenio empleado (Block I, IA o II).
Aparte del M270 existen otros lanzacohetes múltiples sobre chasis blindados, entre los que destacaremos los Tipo 70/85/89 chinos, LOV-RAK croata, Tipo 75 japonés, TOS-1 ruso y Kung Feng IV taiwanés, todos ellos de alcances comprendidos entre los 6.000 y 21.000 metros. Mención aparte merecen los modelos israelíes derivados del “LYNX” que, además de haberse instalado en algunos chasis sobre orugas y ser capaces de batir blancos a 45 y 100 km de distancia, también pueden disparar el misil “Predator Hawk” de 300 km de alcance.
 
Versiones especiales
Por supuesto, no existe ninguna regla sobre las que deben conformar una familia acorazada cualquiera, pues eso depende de numerosos factores; sin embargo, es indudable que algunas son más necesarias que otras. Por ello, a continuación veremos las que, desde mi punto de vista, son imprescindibles pues afectan directamente a la eficacia de las unidades. Son las siguientes:

Recuperación y reparaciones: Toda familia debe contar con su propia versión, pues emplear un modelo más pesado sería poco rentable y uno más ligero no podría cumplir su cometido. Algunos Ejércitos prefieren dos vehículos distintos, uno para funciones de recuperación y remolque (con tornos, polipastos, rejas de anclaje, etc) y otro para tareas de reparación (dotado de grúa, herramientas, grupo motriz, piezas de repuesto, etc).
Apoyos de fuego, en sus dos variantes principales:

Portamorteros (VPM) con piezas de 81/82 ó 120 mm tanto de avancarga como de retrocarga e, incluso, con cargador automático o semi-automáticoxviii. Cada día aparecen nuevos sistemas de cañones-morteros en torre capaces de hacer fuego con puntería directa o indirecta, entre los que citaremos el AMS anglo-norteamericano, SPM120 chinoxix, NEMO y AMOS (2×120) finlandeses, HE-60 y EMC-81 franceses, SPM-120 turco, y 2S9, 2S23 y 2S31 rusos.
Cazacarros con lanzadores de misiles instalados en soportes sencillos o múltiples, así como en torres más o menos complejas (carga automática, retráctiles, giratorias 360º, etc). Como caso excepcional, la República Popular China utiliza el PTZ89 perteneciente a la familia de la pieza ATP Tipo 83, armado con un potente cañón de 120 mm sobre una torre de grandes dimensiones. También ha materializado modelos de ruedas (6×6 y 8×8) con armas de 105 y 120 mm, algunos de los cuales podemos calificar de carros ligeros.

Combate de zapadores: Indispensable para transportar a los pelotones de zapadores mecanizados y apoyarlos durante sus trabajos típicos (apertura de brechas en campos minados, acondicionamiento o levantamiento de obstáculos, preparación de las vías de comunicación, etc). Suelen llevar útiles como hoja empujadora, torno, ahoyador, equipos para levantamiento de minas, etc. Cuando la situación lo requiera, estos vehículos serán apoyados por los más pesados lanzapuentes y carros de zapadoresxx que, como ya dijimos, son derivados de los carros de combate.
Puesto de mando. Generalmente eran diseñados con la cámara de personal sobreelevada (el M-577 de la familia del M-113 es un claro ejemplo); sin embargo, la tendencia actual es que externamente sean idénticos a los VTT o VCI/C básicos, evitando así su fácil detección. Incluirán los equipos de transmisiones adecuados al nivel de mando correspondiente (sección, compañía, batallón…), así como los medios necesarios para cumplir su función (portaplanos, mesas de trabajo, navegador, sistema de gestión, ordenadores, grupo electrógeno, tienda adosada, etc).
Ambulancias con distintas capacidades para el material y personal sanitario, además de camillas y/o asientos para transporte de heridos, o bien para ser utilizadas como nidos de heridos de las pequeñas unidades.
Aparte de los citados, existen otros blindados especiales que, si bien no son considerados imprescindibles para las unidades pues sus cometidos son asumibles por vehículos de piel blanda, su concurso puede ser muy positivo y recomendable. Los de empleo más generalizado son: Transmisiones, en muy variadas configuraciones; sembradores y dispersadores de minasxxi; limpiaminas; defensa antiaérea con sistemas de cañones, misiles o mixtos; carga y/o municionamiento; reconocimiento NBQ; observación de artillería; guerra electrónica; porta-radares terrestres o aéreos; etc.

Tanto la familia del “BMR 600” como la del “M-113” ya están al final de su vida operativa, y no cubren las necesidades mínimas exigibles
 
Familias modulares
Aunque hubo un tiempo en que estuvieron de moda, al final las aguas han vuelto a su cauce. Pero, antes de continuar, veamos que son realmente estas familias modulares. En primer lugar, cada vehículo está formado por dos grandes conjuntos: El módulo base que integra la cámara de conducción y el chasis con los elementos mecánicos, y el denominado módulo de misión, que es intercambiable e incluye los sistemas de armas y equipos para cada cometido concreto. Es decir, que es factible emplear un mismo módulo base para funciones muy diferentes (puesto de mando, ambulancia, reconocimiento, combate, cazacarros, etc) por el simple procedimiento de sustituir el correspondiente módulo de misión, tarea que en principio no exige demasiado tiempo (una hora como máximo). El Boxer 8×8 germano-holandés es el único ejemplar en servicio diseñado con esta configuración, si bien me parece oportuno recordar el proyecto sueco SEP que, abandonado hace años por falta de recursos, fue ofrecido al Ejército español en 2008xxii. Haciendo gala de la siempre original inventiva sueca (recordemos el carro sin torre Strv-103), incorporaba la novedad de poder utilizar dos módulos base intercambiables, uno sobre orugas y otro de configuración 6×6 que, por si fuera poco, estaban propulsados por motores híbridos diesel-eléctricos.
Posteriormente, la empresa Hägglunds, actualmente integrada en el grupo BAE Systems, diseñó otra versión 8×8, inicialmente propulsada por un motor diésel, que fue ofrecida al Ejército británico, que tampoco la aceptó.
En principio, llegaron a estudiarse más de 20 versiones (transporte de personal, ambulancia, defensa antiaérea, cazacarros, reconocimiento, centro de descontaminación NBQ, observación de artillería, limpiaminas, dispersador de minas, portamortero, recuperación, transmisiones, porta-radar, guerra electrónica, etc), si bien se terminaron solamente los prototipos básicos de orugas y ruedas 6×6 (Alligator) y 8×8 (Thor), que actualmente se utilizan como demostradores.
Sobre el papel, la teoría de estas familias modulares es muy atractiva y parece muy recomendable desde el punto de vista de la economía de medios; sin embargo, a la hora de ponerla en práctica surgen algunos inconvenientes muy difíciles de subsanar, especialmente en los Ejércitos con unos presupuestos limitados, que son la inmensa mayoría. Para meternos en situación, imaginemos que una unidad cualquiera es dotada con una de estas familias y recibe dos o tres módulos de misión diferentes por cada módulo base. En este caso:

¿Dónde almacena los módulos no empleados? Si partimos del hecho de que algunos elementos son bastante delicados (equipos optrónicos, transmisiones, armas, etc), lo más lógico sería pensar que en unos hangares perfectamente preparados con los correspondientes elementos, como grúas, para reemplazar unos conjuntos por otros. Pero si estamos hablando de un Ejército con recursos limitados, es probable o, mejor dicho, seguro que pasarán años e, incluso décadas, antes de que los citados hangares estuvieran disponibles.
Si un mismo vehículo sirve para realizar diferentes cometidos, a excepción del conductor, ¿tendría que contar con varias tripulaciones o con una sola pero instruida en distintas funciones?, ¿cómo se instruirían?, ¿quién se encargaría del mantenimiento de los módulos?.

Centrándonos en la unidad: ¿Contaría con diferentes plantillas orgánicas y los correspondientes manuales y procedimientos de empleo?; si es proyectada a una zona en la que existe un conflicto con el correspondiente grado de incertidumbre, ¿no tenderemos a llevar los módulos más potentes, haciendo innecesario el uso de los demás? Personalmente creo que sí, pues la experiencia nos dice que, a la hora de la verdad, todos los medios nos parecen pocos. Además, en el caso de operaciones de larga duración, cuya evolución aconseje aumentar o rebajar la potencia de las unidades, ¿cómo se transportarán los módulos de misión no empleados?, ¿dónde se almacenarán?, ¿será dotada la unidad con medios de transporte adicionales para estos casos?.
En resumen, no creo que para la mayoría de los Ejércitos sea la solución. De todas formas, tal vez cambiando la filosofía de empleo fuera rentable la adopción de una de estas familias. Me explico. Si las unidades fueran dotadas con los blindados contemplados en sus plantillas y unos cuantos módulos de repuesto, las averías más graves serían subsanadas sencillamente sustituyendo los conjuntos completos, lo que influiría muy positivamente en la operatividad. Y, todo ello, a un precio que probablemente no sería muy superior al 10 ó 15 por cien del coste total de adquisición de los vehículos.
El concepto de modularidad también es posible aplicarlo con eficacia de manera que afecte a las principales características de la familia, de la siguiente forma:

Movilidad: Variando el número de ruedas de rodaje o el tipo de tracción (8×8/6×6) según las necesidades de cada variante; y empleando conjuntos de suspensión y grupos motrices (motores y transmisiones) de distintas capacidades pero de la misma seriexxiii.
Potencia de fuego: Teniendo prevista la instalación de torres con cañones automáticos o soportes multiusos que admitan varios tipos de armas como ametralladoras de 7,62 ó 12,70 mm y lanzagranadas automáticos, por ejemplo.
Protección: Adoptando diferentes niveles que incluyan la colocación de planchas añadidas, placas reactivas e, incluso, medidas activas (perturbadores, lanza-artificios, detectores electromagnéticos, radar, municiones defensivas…).

En resumidas cuentas, la modularidad de las familias acorazadas es aconsejable siempre y cuando esté enfocada a aumentar la operatividad y eficacia de las unidades, pero sin olvidar que también tiene sus límites por lo que, aplicada en exceso, probablemente ofrezca más inconvenientes que ventajas.
 
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Fuente: Ejercitos.org
Familias Acorazadas

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