El primer Scorpène brasileño comienza sus pruebas de mar

El S-40 «Riachuelo» ha comenzado sus pruebas de mar, que se extenderán durante la primera parte de 2020, realizando diversas comprobaciones de los sistemas de comunicaciones, navegación y propulsión dentro de la base naval de Sepetiba.
Posteriormente, ya en mar abierto, se procederá entre otras cosas al lanzamiento de un torpedo pesado F-21 de 533mm.
El «Riachuelo» es el primero de los cuatro Scorpéne que se construirán en suelo brasileño para la Marinha do Brasil.

El primer Scorpéne brasileño, el S-40 «Riachuelo» ha comenzado oficialmente sus pruebas de mar, que se extenderán durante la primera parte de 2020 y lo ha hecho, antes de comenzar a navegar, realizando diversas comprobaciones de los sistemas de comunicaciones, navegación y propulsión del buque y sin salir de la base naval de Sepetiba.
Será en las próximas semanas cuando empiece un programa de pruebas mucho más exigente, en el que se comprobará que todo en el submarino está en orden para su entrada en servicio y que cumple con los requerimientos de la Marinha do Brasil tanto en velocidad como en capacidad de inmersión, maniobrabilidad, seguridad y capacidad de sus sensores. Además de navegar, se procederá en esta fase, entre otras cosas, al lanzamiento de un torpedo pesado F-21 de 533mm.
El S-40 «Riachuelo» es el primero de los cuatro submarinos de propulsión convencional de la clase Scorpéne, diseñados por la francesa Naval Group (antigua DCNS) que se están construyendo en en el país sudamericano para la Marinha do Brasil. Dos de las unidades, el S-41 «Humaitá» y el citado «Riachuelo», están en fases muy avanzadas -se espera que el S-41 sea botado en 2020- mientras que las otras dos unidades, el S-42 «Tonelero» y el S-43 «Angostura» no han comenzado su construcción.
 
 
El programa submarino de Brasil
Brasil es la gran potencia emergente de Sudamérica incluso a pesar de la crisis económica y política que atraviesa. Durante las últimas décadas ha estado en cabeza en cuanto a inversión y compras de material militar, especialmente debido a los beneficios que ha reportado al país el auge de los precios del petróleo y el gas natural. La Marinha do Brasil ha logrado beneficiarse de dichos ingresos de una manera significativa y ha puesto en marcha un ambicioso programa destinado a dotarse de submarinos de ataque nuclear SSN, en el marco de una alianza estratégica con Francia.
Los intereses marítimos de Brasil se centran en una inmensa zona oceánica en la que residen gran parte de las materias primas que sustentan al estado, por lo cual la selección de los SSN es válida y aceptable, y coloca a dicho país en la vanguardia naval de la región a la vez que expande sus capacidades de proyección de una manera muy amplia.
A principios de la década de los 90 la Armada brasileña mantenía un plan de construcción de submarinos convencionales de 12 unidades y ya trabajaba en el diseño de un SSN nativo que rondaba las 2.700 toneladas de desplazamiento. En la actualidad mantiene en servicio la clase Tupi, diseño alemán Type 209/1400, con 4 unidades operativas, 3 de ellas construidas en Brasil entre 1989 y 1999. Mantiene también una segunda clase de una sola unidad, Tikuna, que es un derivado de la anterior rediseñada y construida en Brasil, habiendo sido cancelada la segunda unidad durante su construcción. Los problemas de financiación recortarían a menos de la mitad el programa brasileño inicial.
Sin embargo, en 2008 Brasil decidiría relanzar su programa de submarinos de forma definitiva firmando con DCNS la asistencia para la construcción de una serie de SSN de 4.000 toneladas en el propio país. Un total de seis unidades compondrán, salvo sorpresa, la clase Alvaro Alberto, cuya quilla se espera se coloque en 2021. El programa acordado también incluye la asistencia para la construcción del astillero, la base naval y el mantenimiento. Excluye específicamente el diseño del reactor y sus asociados, al ser una parte exclusivamente brasileña. En un principio, se esperaba que entrara en servicio en 2021, sin embargo, una fecha más realista debido a los problemas de toda índole que están teniendo lugar, puede ser 2029 o 2031. La construcción completa de toda la clase puede extenderse, en caso de mantenerse las 6 unidades iniciales, hasta mediados del presente siglo, alcanzando el cuatrienio 2047 – 2050. Dichos retrasos pueden considerarse admisibles si se valora la envergadura del proyecto.
La asistencia francesa se simultaneó con la adquisición, por transferencia tecnológica, de 4 submarinos convencionales clase Scorpène. Brasil, con la experiencia adquirida en la construcción de los Type 209 alemanes y ahora con los Scorpène y Alvaro Alberto, quedaría enmarcado de aquí a una década dentro del selecto grupo de naciones capaces de construir submarinos convencionales y en el excelso grupo de los constructores nucleares. La inversión realizada de forma continua durante décadas está muy próxima a dar sus resultados. La llegada de los Scorpène supondrá la baja de todos los Type 209 en activo con la Flota a partir de 2022, pasando de 5 SS a 4 SS modernos, y en el medio plazo incorporando unidades SSN.

 
 
 
Fuente: Ejercitos.org
El primer Scorpène brasileño comienza sus pruebas de mar

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