EL HOMBRE Y LA ARMADA

El hombre que presta servicios en la Armada ha de ser el resultado de dos esfuerzos progresivos de educación y formación: El primero es exclusivo de la responsabilidad de los sistemas educativos y formativos nacionales puesto que las bases con que contamos y sobre las que tratamos de construir “nuestros hombres” proceden de dichos sistemas. La finalidad orientativa de estos sistemas tendremos que sacar el máximo provecho y el impulso inicial que dirige a los jóvenes (con germen vocacional) hacia la actividad naval. El segundo esfuerzo es de la responsabilidad de la Armada. Se inicia al ingresar el joven en los distintos centros de formación, según el sistema escogido, y continúa a lo largo de toda su carrera y servicio, aunque para fijar y definir los objetivos, nos centremos en los períodos que pudiéramos llamar escolares, de formación e instrucción.


Fuente: Defensa.com
EL HOMBRE Y LA ARMADA

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