Defensa repartió entre los ejércitos los 63.000 test que guardaba en un almacén

El Gobierno de España explica qué hizo con los miles de test de coronavirus que tenía guardados en un almacén de la Unidad de Apoyo Logístico Sanitario (del Ejército de Tierra) en Madrid, según se contó en estas páginas a raíz de una publicación del blog del teniente general retirado Pedro Pitarch.

Confidencial Digital contó el 13 de mayo el detalle de estos miles de test, que procederían tanto de compras del Mando Logístico del Ejército de Tierra (MALE) como de unidades del Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (INGESA) que se guardaban en esas instalaciones militares en el distrito madrileño de Carabanchel.

Ahora, dos meses después, ECD ha consultado una respuesta parlamentaria que el Gobierno de Pedro Sánchez ha dado a una pregunta escrita que le dirigió el Grupo Parlamentario de Vox a raíz de esas publicaciones en estas páginas y en el blog de Pedro Pitarch.

En su contestación, el Ejecutivo confirma la información y de hecho eleva la cifra de tests, e indica el destino que se dio a dichas pruebas.

63.300 test

Vox, en su pregunta registrada el mismo día de la publicación de la noticia, buscaba respuesta a cuatro preguntas:

— “¿Tiene constancia el Ministerio de Defensa de la existencia de estos tests?”.

— “Si es así, ¿por qué no se han utilizado para prevenir un contagio masivo en las Fuerzas Armadas?”.

— “¿Es cierto que parte de dichos tests/kits -procedentes de INGESA- no gozan de la fiabilidad necesaria?”.

— “¿Se han facilitado test a las unidades que han regresado de zonas de operaciones sin control sanitario?”.

A la primera pregunta, el Gobierno explica que “a través del Ministerio de Defensa, tiene certeza tanto de la existencia como del estado de disponibilidad de los test serológicos objeto de la pregunta. La disponibilidad es secuencial a los procesos de recepción y distribución preceptivos”.

En la respuesta (fechada el 17 de junio, cuando la ‘Operación Balmis’ estaba llegando a su fin), Defensa señala que fueron 63.000, y no 58.000 los test que tuvo disponible en este caso concreto. Y les dio destino: “Los 63.300 test han sido distribuidos entre las unidades de las Fuerzas Armadas (Ejército de Tierra, Armada, Ejército del Aire, Unidad Militar de Emergencias, Estado Mayor de la Defensa y Órgano Central)”.

El Gobierno apunta el objeto de estos test serológicos, que “son de utilidad en una estrategia combinada de control del COVID-19, junto a las medidas de protección individual y colectiva, evaluación clínica, encuesta epidemiológica, otros test como los diagnósticos PCR, aislamiento y tratamiento farmacológico en caso necesario. Esta estrategia combinada de control ha demostrado ser correcta al no haberse producido un contagio”.

20.000 del Ejército, 43.300 de Sanidad

¿De dónde procedían esas decenas de miles de test serológicos frente al coronavirus que se almacenaban en mayo en las instalaciones de la Unidad de Apoyo Logístico Sanitario del Ejército de Tierra en Madrid?

Según la respuesta parlamentaria, los 63.300 test se dividían en dos, según su origen: 20.000 test “Orient Gene” habían sido adquiridos por el Mando de Apoyo Logístico del Ejército, y 43.300 test “Wondfo” procedían del Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (INGESA).

Es decir, un tercio eran propiamente de propiedad militar -el Mando de Apoyo Logístico del Ejército centralizó buena parte de las compras de las Fuerzas Armadas para afrontar la epidemia-, y dos tercios eran del Ministerio de Sanidad.

En este sentido, el Gobierno indica que “la Inspección General de Sanidad de la Defensa (IGESANDEF) puso en conocimiento del Comandante del Mando de Operaciones y del Secretario General del Mando de Apoyo Logístico del Ejército (MALE) que el Instituto de Salud Carlos III había coordinado, al menos, cinco estudios de fiabilidad de técnicas diagnósticas rápidas de COVID-19, entre las que se destacaba el KIT COVID-19 IgG/IgM Rapid Test Cassette de la casa ZHEJIANG ORIENT GENE BIOTECH, por su alta sensibilidad frente al resto”.

“Sensibilidad variable”

Tanto Pitarch como distintas fuentes consultadas por ECD señalaban que sobre parte de la remesa de test procedentes del Ministerio de Sanidad había dudas sobre su fiabilidad. Se apuntó que serían parte de las primeras compras que hizo el Gobierno de España en las primeras semanas de crisis sanitaria, y que resultaron fallidas al detectarse que muchos de los test no ofrecían la fiabilidad.

La respuesta del Ejecutivo sólo admite que “los test procedentes del INGESA tienen una sensibilidad y especificidad definidas. Esta sensibilidad y especificidad es variable según cada modelo de test rápido comercial, y de acuerdo con la misma, se establece el uso dentro de una estrategia de control COVID-19”.

Militares de regreso de misión

Por último, Vox quería saber si se habían facilitado test a las unidades que han regresado de zonas de operaciones “sin control sanitario”. Sobre ello, Defensa responde que “el personal desplegado en Zona de Operaciones tiene continuidad de control sanitario durante todas las fases de la misma hasta su reincorporación a la unidad de origen una vez finalizada la misión”.

Dicho control “contempla las actuaciones necesarias para su seguridad como reconocimientos, vacunaciones, medidas de prevención y tratamientos. Las unidades que regresan de Zona de Operaciones (ZO) siguen el mismo procedimiento establecido para las unidades en Territorio Nacional (TN)”.
Fuente: elconfidencialdigital.com
Defensa repartió entre los ejércitos los 63.000 test que guardaba en un almacén

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