Defensa reconoce ahora la baja fiabilidad de los test rápidos y apuesta por los de antígenos

El Ministerio de Defensa da un giro en la política de uso de test de coronavirus para detectar contagiados en las academias y centros docentes militares, así como en otras instalaciones. Tras conocerse que algunas pruebas PCR habían dado positivo a quienes habían sido negativos en test rápidos, admite deficiencias en este tipo de test.

Confidencial Digital ha podido saber que la Inspección General de Sanidad de la Defensa (que depende de la subsecretaria, Amparo Valcarce) remitió hace unos días una directiva que cambia lo establecido hasta ahora.

El documento, “Criterios utilización [sic] de técnicas diagnósticas de Covid-19 en el ámbito del Ministerio de Defensa”, ha sido remitido a los ejércitos y a la Armada para aplicar sus instrucciones a partir de ahora.

ECD se puso en contacto con el Ministerio de Defensa, con el Estado Mayor de la Defensa y con los cuarteles generales del Ejército de Tierra y del Ejército del Aire, ya que todos ellos controlan centros docentes militares: el ministro, la Academia Central de la Defensa; del EMAD, el Centro Superior de Estudios de la Defensa Nacional (CESEDEN) y la Escuela Superior de las Fuerzas Armadas (ESFAS); y de los ejércitos, los centros de formación de Tropa (CEFOT) y las academias de oficiales y de suboficiales de cada uno.

Desde uno de los cuarteles generales confirmaron a ECD que el 2 de octubre recibieron “una revisión del documento ‘Criterios utilización de técnicas diagnósticas de COVID-19 en el ámbito de las FAS’”. Y añaden que en ese documento no se hacía mención a test de anticuerpos para realizar cribados, sino que se indicaba que se van a utilizar los test de antígenos.

Desde otro, indicaron que la consulta debía remitirse al Ministerio de Defensa. Al cierre de esta edición no se habían recibido más respuestas sobre este cambio en los protocolos de uso de test frente a la epidemia de coronavirus.

“Problemas de baja eficiencia”

¿Qué decía ese documento nuevo de la Inspección General de Sanidad de la Defensa? Indicaba, por ejemplo, que “los test rápidos de detección de anticuerpos presentan problemas de baja eficiencia” .

También indicaba que “no deben usarse para determinar si el interesado puede regresar al trabajo ni para agrupar a las personas en el entorno laboral”.

En otro punto se puede leer que “no se recomienda la realización de cribados mediante la realización de pruebas serológicas, por las dificultades de interpretación de los resultados en personas asintomáticas y de bajo riesgo y las implicaciones en su manejo. En cualquier caso, si se realizaran deberán ser analizadas por las autoridades de salud pública”.

De ahí que “por todo lo anterior, en la actualidad no está indicado su uso en el ámbito del Ministerio de Defensa hasta nueva valoración de la situación epidemiológica de la pandemia por el IMPDEF”, el Instituto de Medicina Preventiva de la Defensa, que depende de la Inspección General de Sanidad.

Test de antígenos en vez de anticuerpos

El cambio concreto consistiría en que a partir de ahora el Ministerio de Defensa ordena utilizar, en las unidades, centros y organismos militares como pueden ser las academias y centros docentes, test de antígenos.

Hasta ahora se habían utilizado test de anticuerpos, test rápidos que en teoría detectan el virus en una muestra de sangre.

Los test de antígenos, por contra, buscan la presencia del virus en la saliva y las mucosas.

Positivos por PCR tras dar negativo

Este cambio en los protocolos que regulan el empleo de test para cribar al personal de las instalaciones militares, aprobado por la Inspección General de Sanidad de la Defensa, llega después de que Confidencial Digital revelara que se habían producido positivos en centros docentes militares, detectados con pruebas PCR, días después de que los test rápidos usados a la llegada de los alumnos dieran negativo.

Fue el 22 de septiembre cuando se publicó en estas páginas que esa circunstancia se había dado en la Escuela de Infantería de Marina ‘Albacete y Fuster’, en Cartagena. El 24 de agosto se pasaron test rápidos de anticuerpos, marca Wondfo, a los 240 alumnos que empezaban el curso.

Los resultados fueron 237 negativos y tres positivos. A estos tres positivos se les pasaron test marca Sienna (de Canadá), con capacidad de discriminar entre anticuerpos Ig M e Ig G, y dieron positivo en Ig G. La conclusión es que eran personas que habían pasado el coronavirus con anterioridad.

El problema fue que una vez pasados algunas semanas, y estando prácticamente aislados del exterior, entre los alumnos fueron apareciendo casos con síntomas leves. Al acudir a su seguro médico, dieron positivo en la prueba PCR.

Al final la Jefatura de Sanidad de Cartagena decidió hacer pruebas PCR a todos los alumnos de formación, y aparecieron más casos de PCR positivos: en total 39, finalmente todos asintomáticos.

Test apartados por Sanidad

Cuatro días después de publicarse la noticia, el Grupo Parlamentario de Vox en el Congreso de los Diputados registró varias baterías de preguntas para respuesta escrita, en las que requería al Gobierno que diera explicaciones sobre la situación del coronavirus en las academias y escuelas militares, y el uso de test para detectar Covid-19.

Lo sucedido en la escuela de Infantería de Marina en Cartagena no era un caso aislado, sino un ejemplo de lo que estaba ocurriendo en otros centros docentes militares, donde se estaban conociendo casos con posterioridad a que los test rápidos apenas hubieran detectado positivos a la llegada de los alumnos para comenzar el curso, entre finales de agosto y principios de septiembre.

En el caso de la Escuela de Infantería de Marina ‘Albacete y Fuster’, se habían utilizado test Wondfo proporcionados por la Farmacia de Buques, Unidades e Instalaciones de Cartagena.

Otras fuentes consultadas por ECD señalaron que esos test procedían de los más de 60.000 que estuvieron almacenados en primavera en las instalaciones de la Unidad de Apoyo Logístico Sanitario (UALSAN), en Madrid.

Allí se guardaron test de las marcas Wondfo y Zhejiang Orient, de origen chino. Unos procedían de compras del Mando de Apoyo Logístico del Ejército de Tierra (MALE), y otros habían sido cedidos por el Instituto de Gestión Sanitaria (INGESA) del Ministerio de Sanidad.

Los test rápidos Wondfo se habían comprado en China en las primeras semanas de emergencia sanitaria, pero dieron problemas. El Instituto Carlos III los analizó y emitió un informe que desaconsejaba su uso, debido a su baja fiabilidad y por tanto alto porcentaje de error. Estos informes llevaron a Sanidad a apartar miles de estos test.

Sin embargo, el Ministerio de Defensa acabó repartiendo entre unidades de las Fuerzas Armadas todos los test guardados en la Unidad de Apoyo Logístico Sanitario, como el propio departamento reconoció.

Plan de respuesta temprana de Defensa

El Boletín Oficial del Ministerio de Defensa recogió el 25 de julio la Instrucción 43/2020 de la Subsecretaría. El Anexo I desgranaba el “Plan de respuesta temprana en un escenario de control de la pandemia por COVID-19 en el ámbito del Ministerio de Defensa”.

En el apartado 4.4.1. de dicho plan, relativo a los Centros Docentes Militares (CDM), se determinaba que “se realizarán test rápidos de detección de anticuerpos de forma aleatoria a lo largo del curso para determinar su estado inmunitario”.

Fuentes consultadas por ECD revelan que unos días después los ejércitos y la Armada recibieron instrucciones ampliatorias que establecían que los test rápidos detección de anticuerpos se habrían de realizar a todos los alumnos “a la incorporación al Centro Docente Militar”.

Al mismo tiempo se dio la orden de distribuir los tests Wondfo, pese a ese informe del Instituto Carlos III y otros propios de la Sanidad Militar que alertaban de su baja fiabilidad.

La salida de los alumnos de las academias

Fuentes militares consultadas por ECD lamentan que este cambio de criterio, reflejado en las nuevas órdenes de la Inspección General de Sanidad, llegue “tarde y mal”, tras los positivos confirmados y tras las preguntas parlamentarias.

Sobre todo destacan que el cambio llega ahora, pese a que existía ese informe del Instituto Carlos III desde marzo, y a que los propios servicios médicos militares confirmaron e insistieron en la baja fiabilidad de los test rápidos utilizados.

Los brotes permanecen controlados en las academias militar, ya que en muchos casos los alumnos no tienen permitido salir de las instalaciones. Algunos mandos apuestan por pasar test más fiables, como PCR, a los alumnos de estos centros docentes antes de que puedan salir y volver a sus casas, para evitar la posibilidad de que esparzan el virus pese a que en apariencia no estén contagiados al no tener síntomas.
Fuente: elconfidencialdigital.com
Defensa reconoce ahora la baja fiabilidad de los test rápidos y apuesta por los de antígenos

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: