Defensa congela la regulación de la Medalla de Campaña mientras concede la de la ‘Operación Balmis’

21 de junio de 2020: finaliza la ‘Operación Balmis’ de las Fuerzas Armadas para apoyar los esfuerzos contra la epidemia de coronavirus. 25 de junio: Margarita Robles anuncia una medalla especial por este despliegue. 28 de julio: el Consejo de Ministros aprueba el real decreto que crea la medalla conmemorativa de la operación.

7 de septiembre: el Boletín Oficial del Ministerio de Defensa recoge la orden ministerial que regula la concesión de la medalla. 12 de octubre: el rey Felipe VI impone, durante la parada militar por la Fiesta Nacional, esa condecoración a representantes del Ejército de Tierra, de la Armada, del Ejército del Aire, de la Guardia Real, de la Unidad Militar de Emergencias y del Hospital Central de la Defensa ‘Gómez Ulla’.

Este es el resumen del camino que ha seguido la medalla conmemorativa con la que el Ministerio de Defensa reconoce el esfuerzo de los militares que se desplegaron a partir de mediados de marzo para atender a enfermos de coronavirus, desinfectar residencias e infraestructuras, vigilar y patrullar calles, ayudar a personas, familias y colectivos en situación precaria, traer a España material de protección para médicos y enfermeros…

La medalla (que la ministra Margarita Robles ha concedido al JEMAD) ha suscitado críticas y polémicas desde asociaciones militares, por excluir a parte de los desplegados, y por causas que han terminado en los tribunales. Pero con todo, se ha tramitado en un tiempo notablemente reducido.

No ocurre lo mismo con otra medalla, que se encuentra atascada en el Ministerio de Defensa y cuya paralización está provocando malestar entre militares que, aseguran, se jugaron la vida en operaciones en zona de conflicto y no han tenido un reconocimiento.

Una medalla aprobada en 2018

“Por Real Decreto de 25 de mayo de 2018 se creó la Medalla de Campaña para reconocer la participación de nuestros soldados en determinadas operaciones militares y campañas en el exterior. En el mismo RD se facultaba al Jefe de Estado Mayor de la Defensa para determinar, mediante resolución, el nombre identificativo de las correspondientes operaciones militares y campañas en el exterior, en las que se concedía la Medalla de Campaña, así como el área geográfica que se definirá como zona de operaciones a efectos de su concesión”.

El general de División retirado Rafael Dávila publicó recientemente en su blog un artículo en el que recordaba el proyecto de la Medalla de Campaña.

ECD contó en diciembre de 2017 que el Ministerio de Defensa estaba tramitando la creación de una condecoración con la que distinguiría a los militares que participen (o hubieran participado, ya que tendría carácter retroactivo) en misiones internacionales.

Finalmente en 2018 el Consejo de Ministros -aún con el Gobierno del PP de Mariano Rajoy, y con María Dolores de Cospedal en el Ministerio de Defensa- aprobó el Real Decreto 336/2018, de 25 de mayo, por el que se crea la medalla de campaña para reconocer la participación en determinadas operaciones militares y campañas en el exterior y se establecen los criterios generales para su concesión.

“Nadie sabe nada”

Contaba el general Dávila en su blog más detalles de qué sucedió tras la aprobación de ese real decreto:

— “No tardó el Jefe del Estado Mayor, General Fernando Alejandre, en cumplir con su cometido y en el año 2019 estaba finalizado el borrador que antes había sido remitido a los Jefes de Estado Mayor de los Ejércitos y Armada para su lectura y opinión”.

— “¿Qué pasó después? A día de hoy nadie sabe nada, en el ministerio preguntas y miran para otro lado; ¿a Vitruvio [sede del Estado Mayor de la Defensa]? El caso es que aquella Medalla, de máximo valor para un soldado, la que corresponde a su labor en Campaña, para lo que se forma e instruye, duerme en algún cajón cerrado con aviesas intenciones. Marinela, con su cantinela…”.

Misiones internacionales

En ese decreto de 2018 se proclamaba que el objeto de la medalla de campaña es “reconocer la participación de personal de las Fuerzas Armadas, así como en su caso, de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, de personal civil nacional y de personal militar y civil extranjero, integrado o adscrito a unidades militares, en operaciones militares y campañas en el exterior, bajo una coalición multinacional, en una fuerza de ámbito nacional o en el marco de organizaciones internacionales, siempre que no tengan ya asociada la concesión de una medalla específica en dichas operaciones”.

Se especificaba el diseño de la condecoración -el que adelantó ECD meses antes- y se indicaban algunos requisitos para optar a la medalla: haber cumplido “uno o varios tiempos de permanencia en zona de operaciones, de una misma operación, que totalicen como mínimo treinta (30) días”, o “10 misiones de vuelo para las dotaciones de aeronaves, sobre la zona de operaciones en la que se lleve a cabo la operación, sin que estas misiones impliquen, necesariamente, el aterrizaje en dicho territorio, y contabilizándose un máximo de una misión diaria”, entre otros.

Se tenía que desarrollar con dos normas

El decreto creaba la medalla de campaña, pero era necesario dictar normas de rango inferior para conceder realmente dicha condecoración.

En el artículo 3.1 se puede leer: “El procedimiento para la concesión de la medalla de campaña, que se iniciará de oficio, se tramitará y resolverá de acuerdo con lo que disponga el Ministro de Defensa mediante Orden Ministerial”.

Y la disposición final segunda encargaba sendos desarrollos al ministro y al JEMAD:

— 1. “Se faculta al Ministro de Defensa para que adopte las medidas necesarias que requiera la ejecución de este real decreto y, en particular, para determinar las Normas sobre la medalla de campaña, según lo establecido en este real decreto, incluyendo en todo caso lo siguiente: la tramitación (procedimiento, condiciones de tiempo y exclusiones para la misma, en comisión de servicio o posteriormente, unidad de trámite y unidad responsable de su gestión en el Estado Mayor de la Defensa), la concesión (procedimiento), los efectos (anotación en la hoja de servicios), las limitaciones y el uso de la misma”.

— 2. “Se faculta al Jefe de Estado Mayor de la Defensa para determinar, mediante resolución, el nombre identificativo de las correspondientes operaciones militares y campañas en el exterior, en las que se conceda la medalla de campaña, así como el área geográfica que se definirá como zona de operaciones a efectos de su concesión, según lo establecido en este real decreto y en la citada orden ministerial de aplicación”.

Ni orden ministerial ni resolución del JEMAD

Lo cierto es que, como contaba el general Rafael Dávila en su blog, ni la orden ministerial firmada por la ministra ni la resolución del JEMAD se han publicado hasta el momento, por lo que, dos años y cinco meses después, no se ha concedido la medalla de campaña a ningún militar en activo, en la reserva o retirado.

ECD se puso en contacto con el Ministerio de Defensa para conocer los motivos por los que no se han aprobado las normas que desarrollen el Real Decreto 336/2018, de 25 de mayo, por el que se crea la medalla de campaña y que permitan tramitar la petición y aprobación de la condecoración.

Al cierre de esta edición no se había recibido respuesta.

Sin embargo, varias fuentes conocedoras del asunto explican a Confidencial Digital los pasos que se han seguido desde mayo de 2018 para que se pueda conceder la medalla de campaña; pasos que han quedado interrumpidos poco antes del final del camino.

Se inició en la etapa de Cospedal

La petición de aprobar una distinción general para las misiones de las Fuerzas Armadas en el extranjero era una vieja reivindicación de unidades, militares y altos mandos. Del asunto se hizo cargo el equipo del Ministerio de Defensa en la época de María Dolores de Cospedal, ministra entre noviembre de 2016 y junio de 2018.

El Jefe del Estado Mayor de la Defensa (JEMAD), el general de Ejército Fernando Alejandre, y el subsecretario de Defensa, Arturo Romaní, asumieron el compromiso de aprobar una medalla de campaña que reconociera la participación en operaciones en el exterior aquellos militares que no tuvieran una medalla propia de dicha campaña, como las que en ocasiones han entregado la ONU o la OTAN por misiones como la de Kosovo.

Al fin, como se ha indicado, se aprobó crear esa medalla en un Consejo de Ministros celebrado el 25 de mayo de 2018. Fue el último Consejo de Ministros del Gobierno de Mariano Rajoy, ya que el 1 de junio Pedro Sánchez ganó en el Congreso de los Diputados la moción de censura y fue investido nuevo presidente del Gobierno.

Margarita Robles sucedió a Cospedal al frente del Ministerio de Defensa en el nuevo Gobierno del PSOE. Robles mantuvo a Fernando Alejandre como JEMAD, pero sí cambió de subsecretario: Alejo de la Torre sustituyó a Arturo Romaní.

El Estado Mayor de la Defensa empezó a trabajar en la elaboración de las normas que debían regular con detalle las operaciones que servirían para recibir la medalla, el nombre identificativo, los requisitos, el trámite para concederla…

Tanto el Mando de Operaciones como la Jefatura de Recursos Humanos del Estado Mayor de la Defensa se implicaron en determinar todos los detalles necesarios para establecer el marco regulatorio de la medalla de campaña. Fue un proceso largo y complejo, en el que también tuvo un papel importante el Estado Mayor Conjunto, órgano auxiliar de mando del JEMAD.

En el otoño de 2019 estaban listos el borrador del texto de la orden ministerial (que firmaría la ministra de Defensa) y el de la resolución (que firmaría el JEMAD).

El entonces JEMAD, Fernando Alejandre, trasladó la propuesta final al entonces subsecretario de Defensa, Alejo de la Torre. Cuando prácticamente había un acuerdo entre el Estado Mayor de la Defensa y la Subsecretaría, se produjo la formación del Gobierno de coalición PSOE-Unidas Podemos.

Pedro Sánchez mantuvo a Margarita Robles al frente de Defensa. Los ministros tomaron posesión el 13 de enero de 2020, y el 14 Robles llevó a cabo el cese de Alejandre y el nombramiento como nuevo Jefe del Estado Mayor de la Defensa a Miguel Ángel Villarroya, del Ejército del Aire.

Falta el visto bueno de la ministra

Con el cambio de JEMAD se produjo un pequeño retraso, pero Villarroya dio el último impulso al proyecto. Tanto la Secretaría General Técnica como la Subsecretaría del Ministerio de Defensa dieron luz verde a las normas -primero la orden ministerial, después la resolución del JEMAD- que iban a regular la medalla de campaña.

Ese visto bueno se produjo en el mes de febrero. Los borradores llegaron entonces al gabinete técnico de la ministra, último trámite antes de recibir el respaldo de Margarita Robles y que las instancias correspondientes aprobaran las normas. Sin embargo, ese último paso, la luz verde, de la ministra nunca llegó.

Se agravó la epidemia de coronavirus y a mediados de marzo el Gobierno de España decretó el estado de alarma y movilizó a miles de militares para hacer frente a la emergencia sanitaria y mantener el confinamiento general de la población.

Impulso a la medalla de la ‘Operación Balmis’

Las fuentes consultadas coinciden en concluir que los borradores de orden ministerial y de resolución culminaron el proceso técnico y habían pasado ya al “control político”, y por lo tanto sujeto a cuestiones de oportunidad, de la máxima autoridad de Defensa como es la ministra.

Con la ‘Operación Balmis’, el apoyo ciudadano a las Fuerzas Armadas se disparó y el Ministerio de Defensa recogió el guante de algunas peticiones, como la del Partido Popular, de crear una distinción específica para recordar este despliegue, el mayor de los militares en España en tiempos de paz en muchas décadas.

Como se ha indicado, el proceso de preparación, aprobación del decreto y de la orden ministerial y concesión de las primeras medallas en este caso ha sido de apenas unos meses.

Mientras tanto, la Medalla de Campaña sigue sin orden ministerial ni resolución o instrucción del JEMAD que permitan concederla a los militares que hayan participado en misiones en el extranjero. En este tiempo ha habido nuevos cambios en el equipo de Margarita Robles: cambió a Ángel Olivares por Esperanza Casteleiro en la Secretaría de Estado de Defensa, y a Alejo de la Torre por Amparo Valcarce en la Subsecretaría.

Algunas fuentes apuntan que el ministerio habría querido darle todo el realce y protagonismo a la medalla de la ‘Operación Balmis’, y por eso no habría terminado el proceso para regular la medalla de campaña.

Enfado entre mandos y militares

El silencio y la falta de respuestas ante las consultas de algunos altos mandos sobre esta medalla de campaña está provocando la sorpresa, el estupor, en algunos casos la indignación, entre unidades y mandos militares.

Distintas fuentes consultadas por ECD aseguran que el ‘rebote’ es notable al comprobar cómo el ministerio sí ha conseguido aprobar “en tiempo récord” la medalla de ‘Balmis’, y cómo incluso Robles consiguió darle todo el realce al conseguir que el rey impusiera varias de estas distinciones en el acto militar del 12 de octubre.

“Está todo hecho, solo falta la voluntad política para que nuestros soldados luzcan en su pecho la merecida Medalla De Campaña. […] Semejante diligencia debe ser tanto para la que no es la campaña de los soldados, como para lo que sí es su Campaña. Solo pido diligencia, prudencia y presupuesto. Para eso, para las Campañas. Y para las medallas que allí se ganan”, escribió el general Dávila en su blog.

Otras fuentes apuntan que una medalla propia por la ‘Operación Balmis’ puede ser hasta redundante, pues ya existen condecoraciones para recompensar méritos extraordinarios. De hecho, entre las medallas al mérito militares que se aprobaron en torno al aniversario de la proclamación del rey Felipe VI, a finales de junio, se incluyeron 150 cruces al Mérito Militar, Naval o Aeronáutico con distintivo blanco, por actuaciones en la emergencia sanitaria.

Misiones sin reconocimiento

La medalla de campaña vendría a reconocer el trabajo de muchos militares que participaron en operaciones en el exterior, como puede ser la de Irak, y pese a haberse jugado la vida en acciones de combate, atentados terroristas, ataques de insurgentes… no cuentan con una medalla por ello.

De hecho, hace años ya se contó en estas páginas la petición de un coronel de la Legión para distinguir a los militares enviados a Irak para entrenar a las tropas locales que tenían que hacer frente a los yihadistas del Daesh. La propuesta, a imagen de una medalla aprobada por Estados Unidos, no prosperó.

Lo mismo ocurre, por ejemplo, con los miembros de las Fuerzas Armadas que se han desplegado en los últimos años en las distintas misiones terrestres y aéreas de la OTAN para proteger las tres repúblicas bálticas (Estonia, Letonia y Lituania) frente a Rusia.

Tampoco en este caso tienen medalla ninguna, ya que la organización internacional en cuestión no la ha aprobado y porque no hay una condecoración propia de España a las misiones en el extranjero.

Precisamente para cubrir ese vacío se aprobó la medalla de campaña, que aunque es honorífica y no conlleva compensación económica -exactamente igual ocurre con la distinción de la ‘Operación Balmis’-, se pensó como una forma de reconocer el esfuerzo de los militares en zona de operaciones.
Fuente: elconfidencialdigital.com
Defensa congela la regulación de la Medalla de Campaña mientras concede la de la ‘Operación Balmis’

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