Así es el Super Puma, el helicóptero que trasladará los restos de Franco

El traslado de los restos de Francisco Franco del Valle de los Caídos al cementerio de Mingorrubio-El Pardo se completará este jueves, según los planes del Gobierno de Pedro Sánchez. Durante esta semana, se está terminando de perfilar los detalles sobre el proceso. Entre ellos, el modo en que el ataúd de Franco abandone el Valle.

El plan original del Ejecutivo es que el traslado se realice en helicóptero, o en coche si el plan inicial se ve impedido por causas como el viento. Para ello, se han trasladado al Valle de los Caídos dos helicópteros Super Puma del 402 Escuadrón del Ejército del Aire, con base en Cuatro Vientos (Madrid).

Estos aparatos tienen una longitud superior a los 18 metros y medio, y soportan un peso máximo de 7.800 kilogramos. Con estas medidas, pueden albergar un ataúd estándar, cuyas medidas no superan los dos metros y no pesa más de 125 kilos.

Los Super Puma llegaron a España en junio de 1975. Juan Carlos I, entonces príncipe, realizó un vuelo en uno de los artefactos. Una vez proclamado rey, don Juan Carlos quiso repetir el vuelo en noviembre de ese mismo año, viajando desde el Palacio de la Zarzuela al aeropuerto de Barajas.

El Ejército del Aire destaca con orgullo la vinculación de los reyes con el Super Puma. También Felipe VI realizó un viaje pilotando el helicóptero en una ocasión.

El Ejército del Aire decidió la adquisición de 12 unidades en 1982. Desde ese año, los Super Puma han intervenido en misiones de carácter internacional, realizando evacuaciones y distribución de ayuda humanitaria, sus principales funciones. Además, se han utilizado para el transporte de personalidades de Casa Real, Presidencia, Vicepresidencia, Ministerios y otros organismos oficiales. En total, desde su creación ha realizado más de 43.000 horas de vuelo.

Ensayos con meteorología adversa

El Gobierno cuenta con que el traslado de los restos de Franco se realice por carretera, si el tiempo no permite el traslado aéreo. La principal preocupación del Ejecutivo no es la lluvia, si no el viento.

Sin embargo, ya en 2018, los Super Puma empezaron a desarrollar ensayos en el buque portaaviones Juan Carlos I de la Armada. Los vuelos permitieron aumentar la envolvente de vientos, incrementando las posibilidades de operación del helicóptero en condiciones meteorológicas más desfavorables.

Sin embargo, el Ejecutivo ha querido evitar cualquier riesgo, y ha optado por cerrar el espacio aéreo del trayecto, de forma que no podrán volar otros helicópteros, ni drones. Con este objetivo, se evitarán imágenes del proceso.
Fuente: elconfidencialdigital.com
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