ANUARIO LATINOAMERICANO DE LA DEFENSA 2020

La publicación de la edición 2020 del Anuario Latinoamericano de la Defensa que tiene ante sus ojos ha coincidido en el tiempo con el estallido de la pandemia de COVID-19 en todo el mundo. América Latina no ha escapado a esta realidad, si bien los datos al cierre de esta edición no apuntan, afortunadamente, a que en la región vaya a alcanzarse la virulencia con que se han visto afectadas otras áreas del planeta. Las mismas imágenes que hemos visto en Europa, fundamentalmente en Italia y España, de cientos de militares implicados directamente en la lucha contra el coronavirus, empezaron a reproducirse pronto desde México a la Patagonia. El tiempo, no obstante, corre en la región a favor: la incidencia llegó más tarde, con lecciones ya aprendidas de lo ocurrido en Asia y Europa y naciones geográficamente más aisladas, lo que repercute en la protección y que se esté más cerca ya de la llegada de la ansiada vacuna. Quizá sea aventurado hablar de un antes y un después en la concepción de la defensa misma tras el paso de esta crisis sanitaria global, pero sí habrá cambios, en tanto se fortalecerán otros roles que ya se venían dando.
La altísima implicación de las fuerzas armadas en situaciones de emergencia vino para quedarse, es más, el devenir de las distintas crisis está demostrando la necesidad de contar con un estamento militar fortalecido y bien pertrechado para actuar en la primera línea de la protección y defensa de los ciudadanos; desde inundaciones, a terremotos, agresivas revueltas sociales, emergencias migratorias o epidemias sanitarias. La disciplina y organización de los militares los convierten en una pieza clave en el auxilio del pueblo. Por eso sería un grave error desviar y recortar los presupuestos destinados a la defensa en un entorno económico que, necesariamente, se ve y verá afectado en todo el mundo por el COVID-19. El concepto de la defensa ha ido adquiriendo una amplitud inusitada y enorme protagonismo en un mundo sometido a crisis de cualquier naturaleza que amenazan la estabilidad. Defensa es ataque y es protección. Los términos lucha o guerra contra la pandemia son un recurso global estos días en medio de la crisis que copa hoy los titulares de América Latina y el resto del mundo, pero que pasará, si bien con ella no lo harán las amenazas anteriores. La latente y certera posibilidad de volver a un escenario en el futuro como el vivido ahora adiciona la alertada y obviada amenaza de una pandemia a las que ya conocíamos. Por todo ello, aunque asistamos en este 2020 al precipitado desvío de parte de los presupuestos programados de Defensa para atender la emergencia sanitaria, las necesidades existentes en la región, muchas de enorme envergadura, siguen ahí y deberán ser atendidas. Así mismo, habrá que revisar los planeamientos, de manera que se fortalezcan todos los medios implicados en la sanidad militar, amén de los logísticos que los ejércitos necesitan para responder en estas crisis y se esté así preparado para actuar en futuros escenarios. No podemos cerrar esta página sin dar cuenta de cómo la industria de defensa se ha situado en la primera línea, demostrando como las altas capacidades tecnológicas que le son inherentes les han permitido dar respuesta rápida y eficaz a las demandas sanitarias para salvar vidas y en la contención del esparcimiento del COVID-19.
Fuente: Defensa.com
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