Anuario Latinoamericano de la Defensa 2019

Esta edición 2019 del Anuario Latinoamericano de la Defensa aborda un año más, con datos actualizados, la evolución del sector en la vasta región que se extiende desde México a Cabo de Hornos. Homogeneizar tendencias en un territorio tan amplio es prácticamente imposible. Las particularidades de los países centroamericanos, en sempiterna lucha contra la delincuencia interna, lastrados por la permanente falta de recursos, en consonancia con sus economías, y la fuerte dependencia de la ayuda de Estados Unidos, perfilan un escenario muy alejado del de otros países, como Brasil o Chile, por poner un par de significativos ejemplos.

En su conjunto, no obstante, se mantiene la tendencia general a una mayor implicación de las fuerzas armadas en operativos de seguridad interior y el fuerte desempeño en misiones de apoyo de la población en caso de catástrofes naturales y vemos la continuidad e incluso el crecimiento del fenómeno año tras año. Ambos conceptos son clave en la mayoría de los países de la región a la hora de determinar sus recursos económicos destinados a la defensa y las prioridades en el perfil de equipamiento que se demanda.

El año 2019 venía marcado con el inicio de facto de la presidencia de Jair Bolsorano en Brasil y la de Manuel López Obrador en México, presidentes de ideología opuesta, lo que determina en muy buena medida las relaciones mantenidas hasta la fecha con el gran vecino del Norte, Estados Unidos, y que se enfrentan, sin embargo, a la heredada persistencia de una amenaza común: la delincuencia interna. Ambos casos ejemplifican a la perfección el recurso de los militares y sus medios para combatir esta lacra.

Mientras el Gobierno brasileño, con un amplio número de ex militares en puestos clave, parece va a dar continuidad a la política de administraciones  anteriores, si bien reforzando el rol en esta tarea de los militares; Lopez Obrador en México se prepara para comprobar los resultados de la recién creada Guardia Nacional, con un punto de partida de 50.000 efectivos, a cuyo pertrecho se han destinado buenos recursos, con los que el Gobierno empezará su lucha contra el crimen organizado y  la delincuencia común, agravada en el caso mexicano por la aun incontenible fuerza del narcotráfico.

La Argentina de Macri, por su parte, se ha iniciado fuerte en estas lides con el llamado Operativo Integración Norte, con el que efectivos militares apoyan a las fuerzas de seguridad que combaten el crimen organizado y el creciente narcotráfico, que ha alcanzado peligrosas cotas en la frontera con Bolivia y Paraguay.

Chile tiene en la renovación del Sistema Satelital de Observación Terrestre FASAT-C su más inmediato reto. La apuesta por otorgar a sus fuerzas armadas un papel clave en la atención de emergencias se reafirma, y con ella los medios con los que habrán de dotarlas, tal como sucede en Perú. Venezuela, un año más, y perdemos la cuenta, sigue sumida en un profundo caos de escalada imparable, prácticamente aislada internacionalmente y sostenida por una cúpula militar resistente pero destinada, a la postre, a abandonar el poder, esperemos que más pronto que tarde.

Eva Cervera

Directora


Fuente: Defensa.com
Anuario Latinoamericano de la Defensa 2019

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