Anuario Latinoamericano de la Defensa 2018

Con el grado de excepcionalidad y distorsión que supone Venezuela en el conjunto de la región, América Latina afronta el año 2018 sin grandes cambios estratégicos y presupuestarios en sus escenarios de defensa. El gasto militar se mantiene estable respecto al año anterior y no se prevén repuntes especiales a corto plazo. La implicación de las Fuerzas Armadas se muestra creciente en cuestiones que afectan a seguridad interna, fundamentalmente las acometidas en respuesta a las acciones del crimen organizado, con la controversia que en muchos casos suscita esta implicación, y las actuaciones en situaciones de crisis humanitaria como consecuencia de desastres naturales, tendencia que no tiene viso de revertir, sino todo lo contrario.Pero los países latinoamericanos no son, es evidente, un bloque monolítico con idéntico empuje y condición. En el Sur, Chile, bajo el nuevo Gobierno del Presidente Sebastián Piñera, se mantiene como faro de estabilidad, con unas Fuerzas Armadas relativamente bien pertrechadas y cuyo gran desafío se enmarca hoy en lo estructural, apostando por desarrollar un sistema de defensa conjunto que tendría como referencia el modelo estándar vigente en los países de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), así́ como también en algunos de la región, como Colombia y Argentina. En esta última, la gran actuación política que saque del ostracismo al que durante años se ha sometido a sus Fuerzas Armadas sigue siendo una tarea pendiente, pese a los pasos dados. Las necesidades económicas son de enorme calado y las limitaciones presupuestarias de Macri una realidad que debe ir sorteándose. La apuesta inversora en Argentina pasa, además, por la restructuración burocrática de su Defensa.Más al Norte, Brasil, el gran inversor militar en América Latina, empieza ya a salir del agujero económico que en los últimos años devoró o pospuso los grandes planes en Defensa. A estos años de vaivenes políticos, actuaciones vinculadas a la corrupción y crisis económica se ha sumado, en una relación de causa efecto, un escenario de creciente inseguridad interna, en cuyo control se ha volcado buena parte del esfuerzo militar y, todo apunta, que la venidera estabilidad económica ayudaría a encauzar.Mientras Colombia sigue acomodando sus fuerzas y necesidades al escenario posterior a las FARC, la vecina Venezuela es la gran incógnita del Continente. Huyendo de la alfombra de hambre y brutal inseguridad que a los pies de sus ciudadanos ha tejido el Gobierno de Nicolás Maduro, militares de los países vecinos han sido desplegados para responder a la crisis humanitaria que el chavismo ha llevado a sus fronteras. El fin de esta situación sigue siendo impredecible, un punto y aparte en la positiva evolución del conjunto, en el que no olvidamos a México, país en que este año cambiará el Ejecutivo y que, pese a los choques diplomáticos con Trump, avanza firme en su relación con el vecino del Norte. Eva CerveraDirectora
Fuente: Defensa.com
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