Adiós a la clase “Conejera”

Desde mediados del siglo XX, el puerto de Barcelona ha sido una base secundaria para la Armada. Secularmente, la importancia política y económica de la Ciudad Condal siempre requirió  la presencia de un buque de guerra, necesario para mantener el prestigio de la Institución, ejerciendo desde este puerto las tradicionales misiones encomendadas a la Marina. En síntesis son la salvaguardia de la soberanía marítima, represión del contrabando, control de pesca, escolta de personalidades y eventos náuticos etc., dicho en otras palabras: presencia naval, puesto que para la mayor parte de la ciudadanía lo que no se ve, no existe.
Fuente: Defensa.com
Adiós a la clase “Conejera”

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