Tormenta de Agosto (I)

Tormenta de Agosto (I)

Cuando se habla de la doctrina del concepto de Operación Profunda que guiaba el arte de la guerra soviético, a menudo se alude a las últimas fases de la Segunda Guerra Mundial contra Alemania y en particular la Operación Bagration de 1944, olvidándose que existe otro ejemplo de maniobra operacional de una envergadura incluso superior a esta, si bien es justo admitir que los enemigos a batir en aquella ocasión no eran tan hábiles como los alemanes. Nos estamos refiriendo a la Operación Tormenta de Agosto lanzada por la URSS a principios de agosto de 1945 contra Japón, el Imperio de Manchukuo y Mongolia Interior, en una campaña que obligó a avanzar la friolera de 1.000 Kilómetros, un desafío militar y logístico de primer orden.
Para hacernos una idea de porque Tormenta de Agosto fue una gran operación baste pensar que Francia ocupa algo más de 600.000 Km2 mientras que Manchuria y Mongolia Interior equivalen a 1.800.000 Km2 aproximadamente. Pues bien, esta operación fue completada en apenas dos semanas a pesar de la vastedad de geografía sumamente hostil, como se verá.
Nuestro objetivo en este artículo, no obstante, no es tanto tratar Tormenta de Agosto, una operación que de por sí merecería un libro entero, sino explicar lo que entendemos es un verdadero ejemplo de Operación Profunda y su desarrollo a nivel operacional y táctico.
 
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Introducción
Manchuria es un gran territorio de unos 800.000 Km2 esparcidos en un área principal de 500 x 700 Km. Su historia es también la de la etnia manchú y sus relaciones tanto con los mongoles como con los chinos de la etnia Han, que si bien a día de hoy son una abrumadora mayoría, en 1945 aún no habían logrado desplazar aun a los manchúes que vieron en la Guerra Sino-Japonesa una gran oportunidad para separarse de China.
Aprovechando la rivalidad Han-Manchú, así como la debilidad militar de China tras el derrocamiento del  último emperador Qing y las luchas intestinas entre nacionalistas y comunistas, el Imperio del Sol Naciente lanzó una ofensiva en 1931 que conquistó toda Manchuria. Un año después, en 1932, colocaron a Piyi, el último heredero de la Dinastía Qing, al frente de lo que se dio en llamar el Gran Imperio de Manchukuo.
Es interesante recalcar que la Dinastía Qing, de origen manchú, era vista con muchos recelos por buena parte de la población que a pesar de permanecer durante cuatro siglos en el poder, entre 1636 y 1912. Nunca llegaron a aceptarla y cuando llegaron los movimientos socialistas y nacionalistas procedentes de Occidente, los recelos acumulados durante tantos años entre los Han y los manchúes estallaron.
La expansión japonesa durante los años 30 pareció favorecer al nuevo estado a pesar de que muy pocos países lo reconocieron. Aun así, en 1936 y realizando una jugada similar, los japoneses lograron que apareciera otro nuevo estado conocido como Mongolia Interior, en contraposición con la Mongolia Exterior comunista que es la actual Mongolia.
En este mapa se aprecia la situación de Manchukuo en 1939.
En aquella época, Corea era una península unificada bajo el mando de Kim Koo, quien encabezaba un gobierno títere de Japón. Además, en 1937, la Guerra Sino-Japonesa permitió a los últimos conquistar grandes porciones del territorio chino, y especialmente de la costa, en donde finalmente establecieron, en 1940, el Gobierno Reformado de la República China, gracias al colaboracionista Wang Jingwei. En este marco, con los chinos sufriendo derrota tras derrota y con un incipiente número de estados satélites de Japón a su alrededor o en su propio territorio, la única amenaza militar a largo plazo para el Imperio Japonés residía en la Unión Soviética y su aliado, Mongolia Exterior, ya que entre los dos cubrían el norte, el este y el oeste de Manchukuo.
Durante 1938 y 1939 las tensiones entre japoneses y rusos aumentaron drásticamente, produciéndose un primer encontronazo en la Batalla del Lago Yanka, que finalizó con un alto el fuego tras dos semanas de combates en los que los rusos ganaron algún territorio. Sin embargo, el mayor enfrentamiento se produjo en Jakin Gol a principios de septiembre de 1939, a la vez que Alemania invadía Polonia. Allí, el posteriormente famosísimo Mariscal Zhukov lideraba una arrolladora fuerza acorazada que derrotó a los japoneses, pero que no pudo llegar a explotar su éxito debido a la situación en el frente europeo.
Jakin Gol fue una batalla importante para los japoneses. Les llevó a tomar la decisión de mejorar su armamento contracarro, iniciando el desarrollo de una nueva pieza de 47 mm que sería montada tanto en carros de combate como en remolques. Por desgracia para ellos, como veremos más adelante, todo esto ya estaba más que superado en 194
Conviene advertir, antes de seguir profundizando en la historia que envuelve la Operación Tormenta de Agosto, de que el eje de avance que vamos a tocar estaba obstruido por diversos eslabones de la cordillera de Xiao-Hinggan, que se caracterizaba por ser agreste e inhóspita, existiendo apenas un par de carreteras y una sola vía de ferrocarril en el principal eje de avance. Las colinas eran numerosas y muy arboladas, los caminos escasos, los cursos fluviales caudalosos y, por encima de todo, el terreno estaba cubierto por una tupida taiga propia de la zona septentrional del Extremo Oriente, caracterizada por el gran número y tamaño de sus árboles. Además, un poco más al norte, en un eje de avance secundario, se encontraba el Lago Yanka y a su alrededor un gran número de zonas pantanosas que complicaban todavía más cualquier avance.
Carro de combate japonés Tipo 95 Ha-Go inutilizado por las tropas de Zhukov durante la batalla de Jakin Gol en la que los Tak rusos demostraron ser superiores a los medios nipones.
 
 
Antes de la Batalla
En 1945 la otrora potencia hegemónica en Asia estaba profundamente debilitada tras la guerra con Estados Unidos y lo mismo le ocurría al Ejército de Manchukuo, que no pasaba por su mejor momento. A pesar de todo, la tropa japonesa creía estar preparada y se sentía confiada, al fin y al cabo contaban con varios ejércitos protegiendo las fronteras. Además, en las zonas clave, como la frontera oriental con Rusia dominada por bosques agrestes, los japoneses habían construido una importante línea defensiva de unos 15 Km de profundidad que se concentraba en torno a la línea de ferrocarril y la carretera en dirección a Mutanchiang.
Ahora bien, el mando japonés sufría de una preocupante miopía en lo referente al potencial del arma acorazada. La tradición militar de Honshu bebía de los antiguos guerreros samurái, lo que influía en un código de honor muy arraigado conocido como el bushido. Dicho código favorecía la aparición entre la tropa de una fidelidad sin parangón, pero también anclaba en el pasado a un mando que a menudo confundía el código de honor con el manual de táctica. Ello se traducía en una sobreestimación del potencial de la sufrida infantería por encima de otras armas -algo que también ocurrió sin ir más lejos en Francia, cuando sus militares apelaban al honor y al espíritu por encima de los medios técnicos y la doctrina-. También basaban la defensa en muchos casos en el empleo de tácticas harto atrasadas ya en la SGM, destacando el empleo de espadas y las cargas de bayoneta, todo lo cual no era sino un claro síntoma de la inadecuación de la mentalidad militar del Imperio del Sol Naciente a su época.
El Japón Imperial había librado guerras por media Asia antes de que Alemania invadiera Polonia en 1939. De hecho en 1937, habían entrado en guerra con la China nacionalista de Chiang-Kai-Shek. A lo largo de sus campañas militares los japoneses se enfrentaron a ejércitos asiáticos mal equipados, mal liderados y peor organizados que no eran rival para la maquinaria de guerra japonesa pese a que esta no era tan avanzada como la de las grandes potencias occidentales; Desde un punto de vista tecnológico podría decirse que era equiparable a Italia. Hasta “tropezar” con los Estados Unidos, lo cierto es que los únicos ejércitos modernos a los que se había enfrentado el Japón imperial eran los pertenecientes a las metrópolis europeas, que normalmente desplegaban fuerzas de ocupación colonial que estaban muy lejos en cantidad y calidad respecto a lo que ponían sobre el campo de batalla en Europa.
Todo lo anterior provocó que el arma acorazada japonesa quedara estancada en los años 30, y junto a ella, los medios contracarro. No solo los medios, sino las doctrinas, rígidas y poco imaginativas, quedaron atrasadas frente a las que desplegaría una Unión Soviética fogueada por años de terribles combates contra la crème de la crème de la Alemania Nazi.
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Fuente: Ejercitos.org
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