El mercado negro de armas: Una breve exposición

El mercado negro de armas: Una breve exposición

Cuando hablamos de grupos terroristas, de insurgentes, de paramilitares o incluso en muchos casos, de delincuentes comunes más o menos sofisticados, desde mafiosos a atracadores de bancos, uno de los temas que despierta mayor interés y controversia es el del armamento que suelen manejar. Por supuesto, este tema está ligado con la forma en que logran dicho armamento que no es otra, en la mayor parte de los casos, que el mercado negro.

En Europa, por fortuna, no es muy habitual encontrar grupos que muevan armas de guerra -aunque los hay- y, en la mayor parte de los casos, únicamente grupos terroristas, como en el pasado ETA, han tenido este tipo de armamento en su posesión. Naturalmente, dado que ningún fabricante les vendería tales armas -al menos públicamente- hemos de interrogarnos acerca de su procedencia que es, ni más ni menos, el mercado negro.

Este mercado, que más que negro debería denominarse gris, por la mezcolanza de agentes estatales, paraestatales y privados de todo tipo que lo pueblan, es el lugar idóneo para hacerse con prácticamente cualquier tipo de equipo que podamos desear aunque, eso sí, para acceder a él hace falta contar con los contactos y el efectivo necesarios.

 

posaba con el mítico M1 Thompson de cargador circular. No obstante, podríamos remontarnos a cualquier época anterior para encontrar fenómenos asimilables.
El contrabando de armas no es un fenómeno nuevo. Ya en los años 30 este mafioso de Chicago
posaba con el mítico M1 Thompson de cargador circular. No obstante, podríamos remontarnos a cualquier época anterior para encontrar fenómenos asimilables.

 

 

La importancia del mercado negro de armas a nivel mundial

El mercado negro de armas es uno de los pilares en los que desde siempre se han asentado las operaciones secretas de apoyo militar de los gobiernos en el extranjero así como todo tipo de actuaciones violentas llevadas a cabo por grupos guerrilleros, criminales o terroristas de todo el planeta. Esto incluye desde los muyaidines afganos que lucharon contra los soviéticos o las cada vez más numerosas agencias de contratistas privados hasta el ISIS, pasando por Pablo Escobar, las FARC colombianas e incluso los narcotraficantes gallegos en España. El mercado negro de armas ha sido el medio utilizado por todos los anteriores para llevar a cabo sus planes de adquisición de armamento.

Según el World Bank, en el año 2014 había 75 millones de Kalashnikov circulando por todo el planeta, ello de un total de 375 millones de armas ligeras en un mercado negro que mueve miles de millones de dólares. Pensemos que sólo en España, que es uno de los países con menos armas ilegales circulando entre la población, había en 2014 más de 50.000 armas desaparecidas o robadas según fuentes de la Guardia Civil. O que, por ejemplo, en Perú, un país que no ni con mucho de los más violentos y que sólo tiene 31 millones de habitantes, se estima que circulan unas 250.000 armas en situación ilegal. Si estas cifras se mueven en países como España o Perú, no es difícil de imaginar la cifra incalculable de armas que pululan sin control por Oriente Medio y África.

Para su mejor comprensión podríamos clasificar el mercado negro de armas en dos tipos: cerrado y abierto.

Bazar de armas del Kurdistán iraquí
Bazar de armas del Kurdistán iraquí. Como quien compra pipas.

 

 

El mercado negro de armas “cerrado”

Se caracteriza porque hay una pequeña gama de mercancías en oferta. Es altamente clandestino, con pocos oferentes y demandantes, y suele existir únicamente en los Estados con un orden político consolidado.

En el caso de estos Estados, el mercado negro es excluyente y se limita a grupos como mafias, cárteles o clanes. Las ventas se hacen en pequeñas cantidades y de hecho se limitan a armas cortas como revólveres, pistolas, escopetas y, ocasionalmente, subfusiles y fusiles de asalto.

El problema de traficar en un Estado políticamente consolidado es que la policía vigila muy de cerca este comercio y cada transacción de cierto volumen puede convertirse en una operación arriesgada, de ahí que los traficantes extremen al máximo las precauciones.

Si estamos hablando de grupos criminales grandes que necesitan decenas de armas, éstos a menudo basan el comercio en las relaciones personales entre sus líderes y los traficantes para garantizar la seguridad de las transacciones. A su vez, el traficante de armas puede trabajar de forma independiente o como agente del grupo criminal que se encarga de obtener las armas. Para las fuerzas de seguridad se hace más complicado penetrar en esta clase de redes, por lo que normalmente utiliza medios electrónicos para interceptar las comunicaciones y poder así intervenir en las operaciones ilegales.

Por otro lado, si hablamos de grupos pequeños de delincuentes como atracadores, sicarios o similares, sobre todo si son nuevos en el negocio, suelen valerse de la red global de internet para adquirir sus armas, aunque obviamente dentro de esa red global acuden a la web profunda, más conocida como deep web. Ahora bien, emplear este medio es muy arriesgado porque hace falta tener una serie de conocimientos informáticos y ser capaz de conocer la dirección digital de las web de confianza, esto es, las que no están monitorizadas por la policía. Así, un criminal incauto tiene muchas probabilidades de acabar adquiriendo un señuelo colocado por la policía, que hace numerosas ofertas falsas en la red profunda.

Viejo cañón soviético de los años 50 M-46 puesto a la venta en noviembre de 2016 en la provincia siria de Idlib con un precio de salida de 175.000 dólares.
Viejo cañón soviético de los años 50 M-46 puesto a la venta en noviembre de 2016 en la provincia siria de Idlib con un precio de salida de 175.000 dólares.

 

 

El mercado negro de armas “abierto”

En él participan una gran cantidad de actores como oferentes y demandantes de bienes, con una amplia gama de mercancías. Es el propio de los estados fallidos o con un nivel muy alto de corrupción en el que, normalmente, se multiplican los grupos armados de todo tipo, como se ha visto en la República Democrática del Congo o en Libia en los últimos años.

Al dejar de ser patrimonio del gobierno la compra de armas en el mercado legal, debido a la inestabilidad social o política y la inseguridad que ello genera, toda clase de personas y corporaciones tienen la necesidad de adquirir armas en un mercado en el que se dan cita otros muchos actores, a menudo de forma simultánea: Personas privadas que buscan adquirir un arma para su propia defensa, bandas, grupos violentos y a veces hasta las propias agencias de inteligencia, que adquieren en estos mercados armas para los grupos a los que apoyan en el extranjero.

No hace mucho tiempo, en el marco de la actual guerra civil de Siria, muy cerca de una de las bases rusas en ese país, hay grupos de milicias propiciadas por el propio Estado que roban, secuestran, torturan y matan a los incautos que pasan por sus controles de carretera y no atienden o no son capaces de atender a sus exigencias. Si a cualquiera le pude ocurrir algo así a apenas unos cientos de metros de una base militar rusa, ¿qué clase de estándares de seguridad puede haber en Siria o en países similares?

Es obvio que el ciudadano de a pie procurará armarse para defenderse. Esto explica además que las armas cortas como las pistolas tengan un coste mayor al de los fusiles de asalto a pesar de que estos últimos llevan más munición, son más potentes y más precisos. La gente no busca ir a la guerra, sino protección personal y una pistola es mucho más práctica a tales efectos, porque es más ligera y se puede esconder.

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Fuente: Ejercitos.org

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