Canadá revela los cinco fabricantes que optan a su futuro caza

No hay sorpresas. Los cinco fabricantes contemplados por Canadá para dotarse de 88 nuevos aviones de combate son los mismos a los que en 2013 ya consideró en un proceso que resultó fallido. Se trata las estadounidenses Lockheed Martin y Boeing, fabricantes de los aviones de combate F-35 y F/A-18 Super Hornet; respectivamente; del consorcio europeo Airbus, socio junto a BAE Systems y Leonardo en el desarrollo del Eurofighter; de la francesa Dassault, responsable del Rafale, y la sueca Saab, creadora del Gripen.

La entidad canadiense de servicios y adquisiciones públicas PSPC (por sus siglas en inglés) ha revelado esta lista de compañías aeronáuticas extranjeras a las que invitará a presentar las correspondientes ofertas para reemplazar a la antigua flota de 78 CF-18 con los que ahora opera el país. Este mismo organismo fue el encargado de anunciar a finales del año pasado la futura compra, que en total contempla 88 nuevos aviones de combates.

Es la mayor adquisición realizada por la Fuerza Aérea Canadiense en más de 30 años. La PSPC adelantó el pasado diciembre que la elección del nuevo caza seguirá “una competición abierta y transparente” en la que el Gobierno “garantizará que las industrias y fabricantes del sector aeroespacial y de defensa del país sean consultados y participen en el proceso”.

El intento de compra de nuevos aviones militares ya ha pasado previamente por importantes obstáculos, hasta el punto de que Ottawa también ha decidido hacerse con aparatos de segunda mano para no perder capacidades mientras llegan los nuevos del fabricante que resulte ganador. De ahí que el mismo día en que trascendió la formalización de este gran concurso –el pasado 12 de diciembre–, Canadá anunció además la compra de 18 aviones de combate F/A-18 A/B Classic Hornet a la Real Fuerza Aérea de Australia, confirmando así la información recogida el mes anterior por Infodefensa.com sobre las negociaciones abiertas con Canberra con este objetivo.

La llegada al poder del actual primer ministro canadiense, Justin Trudeau, en 2015 supuso la apertura de una profunda revisión de la defensa del país. El Ministerio de Defensa inició una serie de estudios en torno a la compra de equipamiento militar, al tamaño de las fuerzas armadas y a sus teatros de operaciones. La nueva política incluyó la búsqueda de unos requisitos diferentes a los contemplados para el futuro avión de combate con el que Ottawa sustituirá a su actual flota de 78 cazas CF-18.

La intención del anterior gobierno conservador de adquirir el avión norteamericano F-35, proyecto en el que Canadá es socio, fue fuertemente criticada por una supuesta manipulación de los requerimientos del concurso inicial en su favor. Así, hace dos años el nuevo Gobierno optó por  reabrir el concurso tras la cancelación de los planes de compra previstos de 65 F-35 Joint Strike Fighter. Trudeau ya prometió durante su campaña que no compraría los aviones desarrollados por Lockheed Martin si ganaba las elecciones.

Además, una auditoría calculó anteriormente que el coste de estos aviones de quinta generación sobrepasaría los 40.000 millones de dólares canadienses (en torno a 27.600 millones de dólares estadounidenses al cambio), lo que llevó al Ejecutivo de aquel momento a ampliar la búsqueda a los cinco fabricantes citados. El favorito aparente de aquel nuevo proceso seguía siendo el F-35, hasta que llegó Trudeau y reabrió el proceso, por segunda vez en tres años.
Fuente: Infodefensa.com
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